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Para complacer a  Clara, ya conocida por todos, mi apreciada y distinguida alumna y gran amiga, va dedicada esta cápsula arrancada de una de las más bellas páginas de la mitología.

Algunas veces en el camino de la vida se nos presentan casos de tan extraordinaria magni- tud que no podemos predecir y ni siquiera barruntar su inesperado desenlace, y es entonces

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cuando entra en juego esta famosa y genial frase: esperemos a ver cuando se destape la caja

de Pandora.

Vulcano, dios del fuego, era hijo de Júpiter y Juno (Iupiter, Iuno, en Latín no hay j). Los

dioses en la mitología; tanto griega como romana se multiplicaban a granel, casi habia un dios para cada cosa y momento de la vida y todos se consideraban omnipotentes. Pues bien,

en cierta oportunidad, el todopoderoso Vulcano, patrono de los herreros, por orden expresa de su padre el genial Júpiter, tomó una buena cantidad de barro sacada del subsuelo y ama-

sándola con agua cristalina formó una bellísima mujer toda llena de vida y gracia. Esta en-

cantadora criatura quedó tan perfectamente formada y con tan grandes atractivos, sim-

patía e inteligencia inigualables que los dioses del Olimpo acordaron ponerle el misterioso y

exótico nombre de: PANDORA, que quiere decir portadora de grandes dones. Se decia que

esta belleza de mujer habia sido especialmente creada para ser esposa de Prometeo el más cé-

lebre de los titanes (dioses de extraordinaria fuerza y estatura). La bellísima Pandora recibió

muchísimos obsequios: de la diosa Minerva obtuvo la sabiduría; el amor a la música le vino de Apolo y, Júpiter, padre de todos los dioses, le hizo un valioso regalo, consistente en una misteriosa caja completamente sellada que debia ofrecer a su eposo como un obsequio nup-

cial; pero, Prometeo no confiaba en Júpiter y rechazó a PANDORA y su regalo. Sin embar-

go, su hermano Epimeteo quedó arrobado ante tanta belleza y la tomó por esposa, desoyendo

la sabia advertencia de su propio hermano. La noche de la boda… PANDORA, a petición de

su impovisado esposo abrió la misteriosa caja y, ¡Oh…desgracia sin igual! De ella salieron to-

dos los males que hoy afligen a la humanidad entera y, aunque muy tarde, se dieron cuenta

del tremendo desastre y de un fuerte tirón cerraron la misteriosa caja quedando en su interior

sólamente la virtud de la ESPERANZA. Desde aquel desdichado episodio mitológico, la ex-

presión CAJA DE PANDORA se refiere a algo que aparentemente es hermoso; pero puede estar lleno de desgracias, quedando siempre intacta lo que nunca se puede perder: LA ESPERANZA. ¡Bien mi estimada Clara! Ya sabes, aunque parezca que el mundo se acaba,

que todo está perdido, que el horizonte cada vez está más lejos y la luz no llega; ten fe en tu

Dios agarrada siempre de la encantadora virtud de LA ESPERANZA.

 

FINIS CORONAT OPUS

La caja de Pandora