La Ciudad de Belén

¡Ha llegado la Navidad! La fiesta más grande e importante del año. Fue el comienzo de una nueva era: LA ERA CRISTIANA. Quiero hoy contarles de mi fantástico y maravilloso viaje a la modernísima ciudad de Belén. Sí; aquella misma en donde en un frio día del mes de diciembre del año 753 a u c (Ab urbe condita) vino a este bello mundo en que vivimos el deseado por todas las naciones, el Rey de reyes: el Divino Niño llamado Jesús.

Aquí se respira un sacro ambiente. Somos un grupo de peregrinos, en total veinte, que hemos venido a visitar los santos lugares y queremos empezar por el principio; por Belén. Saliendo desde Jerusalén nos queda a unas cinco millas de distancia. Nuestro guía lleva el simpático nombre de Shalom. El viaje será rápido y Shalom nos va hablando de todo lo interesante que aparece a nuestra vista. Ya próximo a la ciudad de Belén nos detenemos para visitar la tumba de Raquel, esposa de Jacob, ¿recuerdan?, que murió cuando dio a luz a su segundo hijo, Benjamín. Aquí hay una pequeña construcción de mampostería con una bella cúpula pintada de blanco. En su interior, en el centro, se levanta un enorme túmulo vacío forrado de negro; éste es un lugar sagrado para todos. Hay varias mujeres árabes y judías en estado de gestación orando en voz alta; le piden a Raquel que les ayude a tener lo que ella no tuvo: un feliz alumbramiento. En la actualidad Belén es una bellísima ciudad con todas las comodidades y adelantos de la vida contemporánea. Hay alrededor de 30,000 habitantes, en su mayoría árabes cristianos. Esta es la única ciudad de Israel donde sus moradores tienen pasaporte jordano y los automóviles llevan placas distintas a las del resto del Estado Judío. Aquí mucha gente habla español, pues son descendientes de los judíos expulsados de España durante el reinado de Isabel y Fernando y se les distingue con el nombre de sefarditas. Hemos entrado a una elegante tienda para hacer algunas compras. Hay muchas y variadas cosas, todo muy caro. Podemos pagar con dólares o tarjetas de crédito. Terminamos las compras y a pie nos encaminamos hacia el centro de la ciudad. Aquí encontramos un enorme parque central y a un costado un lujoso restaurante que lleva el simpático nombre de “Saint George” adonde entramos para almorzar. Al frente se puede ver una estación de policía en donde todos sus miembros son árabes. Ellos pueden pertenecer a este cuerpo armado; pero no al ejército o fuerza aérea, instituciones reservadas exclusivamente para los ciudadanos judíos de nacimiento.

Belén, dice nuestro guía Shalom, es la más famosa ciudad del mundo; aquí nació David el Rey y fue ungido como tal de manos del Profeta Samuel. Pero la mayor gloria de este pequeño pueblo le viene, sin dudas, por haber sido el escenario del nacimiento del Rey de Reyes:

JESUCRISTO. ¿Qué les parece? ¡Grande esta pequeña ciudad de Belén eh… !Ciertamente

así es! Continuará en la próxima Cápsula.

FINIS CORONAT OPUS

La Ciudad de Belén

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