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El presidente filipino, Benigno Aquino, dijo que los reportes iniciales de muertes son demasiado altos y que la última estimación era de aproximadamente 2.500. Sin embargo, otras fuentes calculan alrededor de 10,000 muertos, más de 600,000 personas desplazadas y un país en estado de calamidad nacional.

Los filipinos han sufrido más de 20 tifones solamente este año, pero ninguno se acerca a la magnitud catastrófica de Haiyán.

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Todas la previsiones se quedaron cortas

“Lo que lo hizo particularmente peligroso este tifón fue que alcanzó su punto máximo de intensidad cuando llegó a la costa, y por eso es probablemente uno de los tifones más poderosos que jamás haya tocado tierra”, dijo a la prensa internacional Julián Heming, del servicio meteorológico británico.

Haiyán comenzó como un grupo de nubes cargadas de electricidad. Esas nubes se fundieron rápidamente en un único sistema atmosférico que comenzó a rotar, arrastrando aire hacia arriba, hacia su centro.

La tormenta se extendió sobre más de 400 kilómetros, convirtiéndose en un tifón. El calor generado por el movimiento aumentó su fuerza, y su energía, y esto aceleró el viento en el ojo de la tormenta y alrededor.

Según Matt McGrath, corresponsal de Medio Ambiente de BBC, normalmente las paredes de la tormenta que rotan alrededor del ojo van debilitando la velocidad de los vientos. Pero eso no pasó en este caso. Mientras tanto, la intensa presión baja levantó la superficie del mar para crear una marejada ciclónica o inundación costera, otra fuente de peligro que arrasó con todo lo que se encontró a su paso.

La tormenta llegó a Filipinas por la isla de Samar, a unos 600 kilómetros de la capital, Manila, poco antes del amanecer del viernes pasado, con vientos  de 314 kph.

La influencia del cambio climático

El desastre causado por Haiyán marcó el inicio de la cumbre de Naciones Unidas, que arrancó el lunes en Varsovia, Polonia.

La intervención del delegado filipino llamando a la acción inmediata conmovió a los asistentes.

“Podemos arreglarlo, podemos detener esta locura ahora mismo”, dijo Naderev Saño al borde de las lágrimas, y anunció una huelga de hambre hasta que se avance en los acuerdos para contrarrestar los efectos del calentamiento global.

“En solidaridad con mis compatriotas, que luchan para encontrar alimentos, voy a comenzar un ayuno voluntario por el clima”, declaró Saño al comienzo de la sesión de apertura.

Saño, originario de Tacloban, también dijo que había conseguido comunicarse con su hermano en Filipinas, aunque todavía esperaba más noticias de sus familiares.

A pesar de que aún no hay evidencia que atribuya al cambio climático la responsabilidad por severos eventos atmosféricos como el tifón Haiyán, los científicos creen que el aumento de la temperatura de los océanos puede hacer que estas tormentas sean más feroces. (Fuente: BBC-Mundo.)

La intensidad catastrófica del tifón Haiyán