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Por: Carlos Chirinos (Univision)

La matanza de 50 personas en un bar gay de Orlando toca varios temas sensibles de la política estadounidense: lucha contra el terrorismo, control de armas y hasta inmigración, puntos sobre cuyo manejo Donald Trump y Hillary Clinton ofrecen visiones muy diferentes.

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La cifra de 50 muertos que deja el peor tiroteo de la historia de Estados Unidos, ocurrido en Orlando la madrugada del domingo en medio de una fiesta latina en un bar gay de la ciudad, cambia el debate la campaña presidencial estadounidense.

Varios temas sensibles para el electorado confluyen en Orlando: lucha contra el terrorismo, seguridad nacional, control de armas y hasta inmigración. Y las campañas republicana y demócrata manejan visiones muy diferentes sobre lo que se debe hacer.

En su mensaje a la nación, la decimoquinta vez que sale a hablar al país tras una masacre, el presidente Barack Obama fue cauteloso en calificar los motivos del atacante, aunque describió el episodio como un “acto de terrorismo y de odio”, justamente las dos líneas de investigación que adelanta el Buró Federal de Investigaciones, FBI.

El que nuevamente no hablará de “terrorismo islámico”, como le exigen siempre muchos conservadores, reaviva las críticas a la manera como su gobierno (y por extensión su exsecretaria de Estado, Hillary Clinton) ha maneja la seguridad nacional.

Desde que hace poco más de seis meses se produjo la masacre de San Bernardino, California, en la que dos atacantes mataron a 14 personas, muchos advertían que un evento similar era inminente y temían por el impacto en las elecciones.

Por un lado está la virtual candidata demócrata Hillary Clinton, con una visión más “moderada” sobre cómo manejar esos puntos delicados de la política estadounidense, frente a posiciones consideradas más impulsivas de Donald Trump, su seguro contendiente republicano.

Washington dividido

Las primeras informaciones apuntan a que el supuesto responsable del ataque de Orlando, identificado por las autoridades como Omar Mateen, estadounidense de padres afganos, habría cometido el ataque por razones que pueden ir desde la homofobia hasta el extremismo religioso, aunque algunos destacan que son conceptos que en este caso pueden estar entrecruzándose.

En Washington las sospechas se dividen según líneas partidistas.

Los demócratas destacan el ángulo LGBT del ataque, ocurrido en un bar frecuentado por la comunidad gay de Orlando, en el mes del orgullo gay, para presentarlo como un crimen homófobo,

Los republicanos subrayan el origen afgano del atacante, el que estuviera en el radar del FBI y sus supuestos vínculos con el radicalismo islámico, como demostración de que se trata de un ataque extremista de inspiración religiosa.