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Una inspección interna del Departamento de Seguridad Nacional ha detectado que los médicos contratados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, en inglés) para examinar a los solicitantes de residencia permanente no fueron sometidos de la forma debida a una revisión de sus antecedentes, lo que pudo poner en peligro la salud de los pacientes.

El informe, publicado el pasado viernes, asegura que 132 de los 5.569 médicos al servicio de USCIS pueden suponer un riesgo de salud o seguridad para los inmigrantes. De hecho, 11 de ellos están inhabilitados para trabajar para el Gobierno federal por fraudes, abusos y otras infracciones.

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Así, por ejemplo, uno de los médicos había sido condenado previamente por intentar contratar a un asesino a sueldo para acabar con la vida de un paciente insatisfecho. Otro tenía antecedentes de abusos sexuales a pacientes. Y otra había sido sancionada por permitir que se diluyeran vacunas, afectando a su eficacia.

El informe no indica que ninguno inmigrante haya sufrido abusos o que se haya concedido la residencia a un enfermo en un acto de negligencia. Sin embargo, sí señala que los médicos no revisaron adecuadamente el historial clínico de los inmigrantes, poniendo así en riesgo tanto a los pacientes como a otras personas.

La Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional ha emitido ocho recomendaciones para endurecer los requisitos exigidos a estos médicos, y USCIS se ha mostrado de acuerdo en ponerlas en marcha.