La mujer si puede envejecer, pero nunca se detiene

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El heroísmo de la mujer ha marcado huellas profundas con el pasar de los años, así que permítanme ofrecer honor a quien honor merece, a la mujer, que muchas juegan el papel de madre, abuela, cónyuge, hija, hermana y amiga ejemplar, y por lo que todos se sienten muy orgulloso.

Sin duda alguna, las personas son testigos del legado que cada mujer marca en los corazones, dado por el historial intachable y obra meritoria de ejemplo.

Largo camino de lucha ha trillado la mujer de todos los continentes, aunque separadas por fronteras y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen en una voz: su emancipación.

Pueden contemplar una tradición de no menos de cientos de años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo ganando el reconocimiento de celebración los ocho de marzo, fecha que se acredita su reconocimiento heroico de lucha en muchos países del mundo.

De hecho, es el día en que se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia que hunden sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre.

Fueron muchos los acontecimientos en que la mujer levantó su voz reclamando igualdad de derechos, desde la antigua Grecia, Lisístrata; en la Revolución Francesa, las parisienses que pedían “libertad, igualdad y fraternidad” marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. A principios del siglo XX su lucha se generalizó en Europa, reclamando el derecho al voto, mejores condiciones de trabajo y la igualdad entre los sexos.

Las trabajadoras organizaron movimientos en diversos países, como Berlín, Alemania, Viena, Austria y San Petersburgo, Rusia.

Particularmente en Estados Unidos fue un hito relevante del movimiento femenino que se remonta desde 1848; indignadas por la prohibición que impedía a las mujeres hablar en una convención contra la esclavitud, las norteamericanas Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott congregan a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos de las mujeres, Nueva York.

Después de mucho reclamo nació un movimiento de conformidad femenina el 28 de febrero de 1908, celebrando el primer ‘Día Nacional de la Mujer’.
Ese día, las mujeres efectuaron una manifestación masiva para reivindicar el derecho al voto y mejores condiciones laborales.

El acto se repitió al año siguiente en Manhattan donde se reunieron más de 2000 personas, tradición que se siguió el último domingo de febrero.

Uno de los eventos en que las mujeres jugaron un rol de extraordinaria valentía fue el incendio que asoló la fábrica Triangle Blouse Company, en Nueva York, el 25 de marzo de 1911, murieron 146 personas de las cuales 125 eran mujeres en su mayoría mujeres judías e inmigrantes italianas, con edades comprendidas entre los 13 y los 23 años y 21 hombres.

Otro evento fue la protesta llamada “Pan Y Paz”, por unas noventa mil trabajadoras que se manifestaron contra las malas condiciones de trabajo y el hambre el 8 de marzo de 1917. Después de estos acontecimientos, se consolidó en las décadas siguientes celebrar el día de la mujer el ocho de marzo. Aunque, finalmente, se estableció oficialmente el Día Internacional de la Mujer en 1975, cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró la fecha, el 8 de marzo, e inauguró una nueva etapa del feminismo.

Se pueden mencionar muchas heroínas, pero valga destacar la actitud humanitaria incalculable que consagró Frances Xavier Cabrini, monja, misionera y santa católica italo americana (1850-1917), quien fundó las Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón de Jesús, un instituto religioso que fue un importante apoyo para inmigrantes fundamentalmente italianos en los Estados Unidos.

Ella fue fuente de inspiración para la Madre Teresa de Calcuta quien con sus propias palabras consolidó supremo optimismo a la mujer como sigue:

Mientras estés viva, siéntete viva

(Madre Teresa de Calcuta)

Siempre ten presente que la piel se arruga,

El pelo se vuelve blanco,

Los días se convierten en años.

Pero lo importante no cambia,

tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier telaraña.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete viva.

Si extrañas lo que hacías vuelve hacerlo.

No vivas de fotos amarillas.

Sigue, aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay dentro de ti.

Haz que en vez de lástima te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar camina.

Cuando no puedas caminar usa el bastón.

¡Pero nunca te detengas!

Y, no puedo concluir este artículo sin destacar y felicitar a Otilia Calvet y a sus atletas quienes se han contagiado a ganar calidad de vida en el mejor de los ambientes familiares por muchos años gracia al trabajo anegado en Calvet Personal Training LLC institución dedicada a la salud.

Visítela en el 7428 S Dixie Hwy, West Palm Beach, Fl, 33405, con una previa cita a través del 561-512-9081, o vía info@calvetpersonaltraining.com, incluso usando su página web www.calvetpersonaltraining.com

¡Feliz día Mujeres, que bien merecido lo tienen!