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No solo que el saliente jefe de gabinete de Donald Trump, John Kelly ha calificado el trabajo como “miserable”, sino la gran tensión que se vive dentro del gobierno por la investigación de la Trama Rusa y una segunda investigación sobre las violaciones de las finanzas de la campaña de Trump hacen la tarea del magnate mucho más compleja.

Así es, el presidente Donald Trump enfrenta un inusual desafío político: no encuentra quien quiera ocupar el cargo más influyente de su gobierno, el de jefe de gabinete de la Casa Blanca. Puesto que su actual ocupante, el general retirado, John Kelly.

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La oferta de este puesto de trabajo en la Casa Blanca suele generar más competencia que dudas, dada la relevancia y prestigio que conlleva.

Sin embargo, también en este aspecto la Presidencia de Trump ha roto con la tradición, ya que se ve ahora en la extraña disyuntiva de no encontrar sustituto.

Tras anunciar Trump este sábado que Kelly dejaría el puesto “a finales de año”, la única opción que había sobre la mesa, Nick Ayers, el jefe de gabinete del vicepresidente Mike Pence, optó por hacerse a un lado él mismo y anunciar su regreso al estado de Georgia.

Para tratar de calmar las crecientes dudas, Trump salió rápidamente al paso el domingo en su cuenta de Twitter para revelar que se encontraba “en proceso de entrevistar a algunas personas realmente importantes para el puesto de Jefe de Gabinete de la Casa Blanca”.

“Las Noticias Falsas han estado diciendo con certeza que iba a ser Nick Ayers, una persona espectacular que siempre estará con nuestra agenda de Hacer Grande a EEUU de Nuevo. Tomaré una decisión pronto”, agregó.

Pero lo cierto es que los nombres que han ido apareciendo en los medios como alternativas ya cuentan con importantes cargos en el Gobierno o han expresado poco interés en pasar a trabajar codo con codo con el presidente número 45.