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La madrugada del domingo seis se registró lo que vaticiné: Una contundente victoria, que no dejó dudas, de Manny Pacquiao sobre Jessie Vargas.

El filipino enseñó lo que sabe hacer: Golpear y golpear a su enemigo cuando están en el cuadrilátero. Más de 15,000 personas, la mayoría filipinos y mexicanos, fueron testigos (en el coliseo Thomas & Marck Center), de la demostración de Pacquiao.

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Ahora es el nuevo monarca welter avalado por la Organización Mundial de Boxeo. Mejoró su foja  en 59-6-2 y 38 nocaut.

Aunque su pegada sigue siendo anestesiante, no pudo noquear. En el segundo round, con un poderoso recto con su mano izquierda, depositó en la lona a Vargas.

Al filipino le recordaron su amarga derrota ante Juan Manuel Márquez por nocaut restando un segundo para concluir el sexto round.

No vaciló en postular: “Estoy preparado para ganar esta pelea y seguir siendo lo que mucha gente piensa de mí: que soy un boxeador de éxito y que nunca pienso en la derrota”. Sabía que Pacquiao, frente a un peleador como Vargas, no iba a tener problemas para salir airoso…además porque tenía que ganar por necesidad.

Nunca subestimé a Vargas, quien en sus dos anteriores peleas demostró calidad de campeón del mundo al derrotar a Timothy Bradley  y San Alí.

Pero ante Pacquiao sus posibilidades de ganar eran pocas. Escribí que el filipino tendría una cómoda victoria la cual lo mantendría en los ensogados, sin volver a proclamar su retiro en lo inmediato.

Boxeador y senador

Vargas, aunque habló mucho semanas antes de su enfrentamiento con Pacquiao, ya encima del cuadrilátero se observó “temeroso”.

Pese a que tiene más alcance que Pacquiao, ese recurso no le sirvió de nada.  Estaba  nervioso, tal vez tímido y con mucho respeto sobre el experimentado peleador de guardia zurda y ganador de ocho coronas mundiales en otras tantas categorías.

Pacquiao les demostró a los escépticos que sigue siendo un boxeador de la élite mundial y que su pasión sigue siendo el boxeo, ¡aunque también trabaje como senador en el Congreso de Filipinas!

La victoria de Pacquiao