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El presidente, Donald Trump, y la primera dama, Melania Trump, rindieron homenaje el martes a cada una de las 11 personas asesinadas en el peor caso de violencia antisemita en la historia de Estados Unidos.

Cuando colocaron sus tributos fuera de la sinagoga del Árbol de la Vida, los manifestantes cercanos gritaron que el presidente no era bienvenido, reportó la agencia de noticias Associated Press.

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Al llegar a Pittsburgh, los Trump entraron en el vestíbulo de la sinagoga, donde encendieron velas para cada víctima antes de salir. A gritos de “¡Las palabras importan!” y “Trump, vete a casa!” se pudo escuchar a los manifestantes reunidos no lejos de donde un hombre armado había disparado a una congregación el sábado.

El rabino Jeffrey Myers, que había estado realizando servicios cuando sonaron los disparos, hizo un gesto hacia la Estrella de David blanca para cada víctima. En cada una de ellas, el presidente colocó una piedra, una tradición de entierro judío, mientras que la primera dama agregó una flor. Fueron seguidos por la hija, Ivanka Trump, y su esposo, Jared Kushner, que son judíos.

Cerca de la sinagoga, flores, velas y dibujos de tiza llenaron la esquina, incluida una pequeña roca pintada con el número “6,000,011”, agregando a las víctimas esta semana al número estimado de judíos asesinados en el Holocausto.

“A menos de que realmente cambie sus formas”, dijo Marianne Novy, Trump no lo queremos. Para David Dvir, sin embargo, la política debe esperar: “es nuestro presidente y tenemos que darle la bienvenida”, reportó Associated Press.

A una semana de las elecciones intermedias y en un ambiente sumamente polarizado, Trump visitará a una comunidad herida. La masacre del sábado, el acto antisemita más violento en la historia del país, ha sumido a Pittsburgh en duelo.

La noche del lunes, Trump dijo que esperaba poder visitar el vecindario de Squirrel Hill, donde viven Novy y Dvir. Lo acompañarán su esposa, Melania Trump, su yerno judío Yared Kushner y su hija Ivanka Trump, conversa a la fe judía.

“Bueno, solo voy a ofrecer mis condolencias”, dijo Trump a la cadena Fox News. “También iré al hospital a ver a los oficiales y algunas de las personas que fueron heridas tan gravemente”.

La visita de Trump al corazón de la comunidad judía coincidirá con los primeros funerales. Se espera que se reuna con líderes de la comunidad y miembros de los servicios de auxilio. Once personas perdieron la vida: dos hermanos, dos esposos, profesores, dentistas y un médico. No es seguro que Trump o alguno de sus acompañantes se reúnan con familiares de las víctimas.

Figuras del congreso de los dos partidos han declinado invitaciones para aparecer junto a Trump: el líder de la mayoría en el Senado, el republicano Mitch McConnell; el líder de la minoría en el Senado, el demócrata Charles E. Schumer; la líder de la minoría en la cámara de representantes, la demócrata Nancy Pelosi.

Según reportes del diario Washington Post, los familiares de Daniel Stein, de 71 años, víctima en el tiroteo, declinaron la visita del presidente por sus comentarios sobre la seguridad en la sinagoga. Trump había sugerido que la presencia de guardias armados en la sinagoga podría haber cambiado el resultado de la tragedia.

El alcalde de Pittsburgh, el demócrata Bill Peduto, pidió a la Casa Blanca considerar “la voluntad de las familias” antes de asistir. Cuando el presidente confirmó su visita, Peduto dijo que no aparecería junto a él. Cientos de personas se han apuntado para participar en protestas contra la visita de Trump.

La organización judía, Bend the Arc (dobla el arco), publicó una carta abierta qu han firmado casi 50,000 personas explicando los motivos que tenía para repudiar la visita de Trump. Lo acusaban de solapar el nacionalismo blanco y hacer políticas en contra de grupos minoritarios.

“Usted mismo llamó malvado al asesino, pero la violencia de ayer es la culminación directa de su influencia”, dijeron en la carta.