Largas filas y entusiasmo en elecciones de EEUU

En medio de una pandemia que definió una tumultuosa campaña presidencial, los votantes a lo largo y ancho de Estados Unidos plantaron cara al miedo a contagiarse de coronavirus, a las amenazas de intimidación en los centros de votación y a las expectativas de largas filas provocadas por las modificaciones en los procedimientos electorales.

Estados Unidos se encaminaba el martes a superar la participación registrada en los comicios presidenciales de 2016, impulsado principalmente por los cerca de 102 millones de votos emitidos de manera adelantada como parte de una campaña provocada por la pandemia. Al mismo tiempo, los casos de coronavirus iban al alza en el país, con un aumento de aproximadamente 43% en los casos diarios confirmados en las últimas dos semanas, de acuerdo con datos recopilados por la Universidad Johns Hopkins.

“Muchas personas temían venir a votar hoy, y en mi caso no quise que el miedo me impidiera votar el día de las elecciones”, dijo Sadiyyah Porter-Lowdry, de 39 años, quien emitió su voto en una iglesia de Charlotte, Carolina del Norte.

En toda elección ocurren problemas menores, y la del martes no fue diferente dado el nivel de entusiasmo de los votantes, la naturaleza descentralizada de los comicios estadounidenses y los cambios de último momento ocasionados por la pandemia. Pero había mucho en juego con tanto escrutinio en el proceso de este año y la posibilidad de más litigios.

El presidente Donald Trump ya ha amenazado con emprender acciones legales para evitar que se tomen en cuenta las papeletas que lleguen después del día de las elecciones, lo cual algunos estados permiten. En tanto, las inquietudes sobre la entrega de correo provocaron que un juez federal de Washington D.C. ordenara a los trabajadores del servicio postal de las principales ciudades del país que revisaran a fondo las instalaciones de procesamiento en busca de cualquier papeleta restante antes de que termine el día.

Las autoridades han alertado que el conteo de votos podría tomar días debido a la avalancha de votos por correo, que tardan más tiempo en ser procesados y podrían resultar en otra ronda de disputas judiciales.

El martes, había largas filas y reportes esporádicos de centros de votación que abrieron tarde, junto con problemas de equipo en condados de Pensilvania, Ohio, Texas y Georgia.

También hubo reportes, como en todas las elecciones, de intentos de desalentar la participación de los votantes, como las llamadas automatizadas que se realizaron en algunos estados. El FBI abrió una investigación al respecto.

Pero no había indicios de una intimidación de votantes a gran escala o de enfrentamientos en los centros de votación como algunos habían temido dado el nivel de animosidad política de este año.

“Diría que es felizmente sin incidentes”, comentó la fiscal general de Michigan, Dana Nessel, a los reporteros. “Prácticamente no hemos tenido trastornos de ningún tipo”.

En los meses previos al día de las votaciones, los funcionarios electorales tuvieron que lidiar con una pandemia que ha infectado a más de 9 millones de estadounidenses y ha cobrado la vida de más de 230.000, obligándolos a implementar cambios sistemáticos sobre la marcha y a operar con recursos federales limitados. En tanto, Trump ha intentado en reiteradas ocasiones socavar el proceso electoral con acusaciones infundadas de fraude generalizado.

Las acusaciones del mandatario se han enfocado particularmente en el estado de Pensilvania, después de que la Corte Suprema federal permitió — al menos por ahora — una extensión de tres días para la recepción y conteo de votos en ausencia. Durante el fin de semana, Trump dijo que tan pronto como cierren los centros de votación en la entidad el martes, “vamos a llegar con nuestros abogados”.

Funcionarios electorales tenían la esperanza de que si suficientes personas votaban de forma anticipada, se reducirían algunos de los problemas que los estados sufrieron durante las primarias, cuando los votantes esperaron durante horas en la fila para emitir sus votos. Aparentemente, lo mismo sucedió el martes, aunque algunos de los inconvenientes parecían inevitables.

El desinfectante rociado en las manos de los votantes provocó que se atascara un escáner de boletas en un centro de votación de Des Moines, Iowa. La máquina fue arreglada en cuestión de una hora, y los trabajadores electorales colocaron la estación de desinfección más adelante en la fila para que las manos de los votantes estuvieran secas al momento de tocar las boletas.

En Pensilvania, un juez en Scranton, la ciudad natal del candidato demócrata Joe Biden, extendió las votaciones en dos casillas ubicadas dentro de una escuela primaria por 45 minutos después de la hora habitual de cierre debido a que las máquinas sufrieron desperfectos durante la jornada, informó el portavoz del condado de Lackawanna, Joe D’Arienzo.

También hubo algunos otros problemas con la tecnología de votación. Las urnas electrónicas del proveedor de equipo de votación KnowInk sufrieron desperfectos en el segundo condado más grande de Ohio y en un pequeño condado de Texas, causando demoras en las votaciones mientras los funcionarios las reemplazaban con boletas de papel.

A pesar de que eran previsibles algunos inconvenientes, los votantes aún expresaron su frustración.

“Tuvimos cuatro años para prepararnos para esto”, dijo Jenny Harris, quien pasó problemas con una máquina de votación de pantalla táctil en su centro de votación en Atlanta. “Y el hecho de que sigamos teniendo problemas en el día en que salimos a votar es algo inconcebible”.

___

Cassidy informó desde Atlanta e Izaguirre desde Lindenhurst, Nueva York. Los periodistas de The Associated Press Nicholas Riccardi en Denver, Julie Carr Smyth en Ohio, Natalie Pompilio en Filadelfia, Ben Fox en Washington, Sophia Tulp en Atlanta y Sarah Blake-Morgan en Carolina del Norte, contribuyeron a este despacho.

Similar Articles

Comments

Noticias recientes