Los múltiples efectos de la verdad alternativa

Se acercan los comicios electorales del 2020 y nos encontramos en medio de una emergencia nacional, cuyos efectos se hubiesen podido minimizar desde que, en enero de este año, la administración de Donald Trump escogió ignorar los posibles efectos de una infección nacional masiva por causa del COVID-19.

Las estadísticas verdaderas nos muestran que los Estados Unidos de América, país cuya población constituye el 4.25 por ciento de la población mundial, tiene un margen de contagio equivalente al 22 por ciento de los contagiados a nivel internacional.

Eso significa que el nivel de contagio en nuestra nación es por lo menos cuatro veces mayor de lo que nos corresponde a base de nuestro por ciento poblacional en el mundo entero.

Mientras estos números y niveles de contagio nos continúan abofeteando diariamente, no se ha desarrollado ni puesto en marcha un plan gubernamental nacional para contrarrestar lo que nos está sucediendo.

La economía se nos está cayendo a pedazos mientras que el desempleo continúa aumentando.

El gobierno central no termina de proveer el apoyo económico que necesitan las familias trabajadoras del país, mientras que comienzan a tener que incumplir con sus rentas, hipotecas, obligaciones bancarias y de otra índole y sobre todo, con la alimentación de sus hijos.

Con un plan de contingencia aprobado por la Cámara desde hace más de tres semanas, el Senado sigue tardando en reaccionar. De hecho, su líder, el republicano Mitch McConnell acaba de expresar este miércoles que va a detener toda gestión en el Senado hasta que el Ejecutivo, entiéndase Trump y su Combo, decidan que quieren hacer con nuestras vidas y futuro.

Mientras tanto… seguimos esperando.

Lo más preocupante e inaceptable por demás es que Trump insiste en que ha manejado esta crisis con excelencia y continúa expresándose en términos diametralmente opuestos a los que dictan los médicos y expertos en epidemiología. Como todo está bien… no hay que hacer nada nuevo.

Si quiere, póngase la mascarilla, mantenga el distanciamiento físico… si cree que eso les va a ayudar. Mande a sus hijos a la escuela o edúquelos a través de los medios electrónicos… realmente no tenemos un plan nacional para nada.

A última hora, casi ciento sesenta mil están muertos y sobre cuatro millones contaminados por el virus. “It is what it is” (es lo que es) nos dice el presidente con su cara de lata y su falta del “espinazo” que debe poseer un líder de envergadura.

Somos víctimas de la verdad alternativa de Trump y sus secuaces, nadie asume el liderato genuino, nadie ataca el problema para resolverlo de fondo… “it is what it is”.

Nuestro barco no tiene capitán… es solo el botín de un pirata.

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