Maduro rechaza pedido de EEUU de incautar avión venezolano

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En esta foto de archivo, un Boeing 747 de propiedad venezolana, operado por la línea de carga estatal Emtrasur de Venezuela, rueda en la pista después de aterrizar en el aeropuerto Ambrosio Taravella en Córdoba, Argentina, el 6 de junio de 2022. El 1 de agosto de 2022, un juez argentino confirmó la prohibición de salida del país del avión y su tripulación de venezolanos e iraníes. (Foto AP/Sebastián Borsero, archivo)

(AP) — El presidente Nicolás Maduro denunció el miércoles que Estados Unidos pretende incautar ilegalmente un avión de carga de una empresa estatal venezolana que permanece retenido en las afueras de Buenos Aires y afirmó que se trata de un nuevo intento dirigido a retener los activos del país sudamericano en el extranjero.

“Pretenden robarnos un avión propiedad de Venezuela, legalmente propiedad de Venezuela en Argentina, por mandato de un tribunal imperial”, dijo Maduro en un acto de gobierno televisado. El mandatario pidió el apoyo de Argentina para recuperar el avión.

“Seguiremos protestando los abusos, las sanciones, el secuestro y el robo de activos en el exterior, pero por el otro seguiremos trabajando y llegará la hora de la justicia”, resaltó el mandatario.

El departamento de Justicia estadounidense pidió el martes a las autoridades argentinas la incautación del Boing 747-300M de la compañía estatal venezolana Emtrasur, días después que un tribunal de Washington hizo pública una orden de confiscación de la aeronave, el 19 de julio.

La solicitud también se produjo poco después que el juez federal argentino Federico Villena, a cargo de la investigación, mantuviera una prohibición de salir de Argentina a siete tripulantes iraníes y venezolanos. El avión aterrizó en el aeropuerto internacional de Ezeiza, a unos 27 kilómetros del centro de Buenos Aires, el 6 de junio.

El avión de Emtrasur, subsidiaria del estatal Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), está bajo investigación por parte de las autoridades argentinas que buscan determinar si los ocupantes del vuelo —12 venezolanos y cinco iraníes– arribaron a territorio argentino con fines comerciales o por su presunta conexión con el terrorismo internacional.

Al transferir el avión a la firma venezolana en octubre del 2021, sin autorización previa del gobierno estadounidense, Mahan Air –una línea aérea iraní afiliada con un grupo que aparece entre las organizaciones a las que Estados Unidos considera terrorista– violó una orden de 2008 emitida por el Departamento de Comercio que desde entonces ha sido renovada periódicamente, sostiene Estados Unidos.

El Departamento de Justicia estadounidense dice que Emtrasur reexportó posteriormente el avión entre Caracas, Teherán y Moscú, también sin la aprobación del gobierno de Estados Unidos.

Conviasa también está sancionada por Estados Unidos. Estas sanciones buscan impedir que el gobierno socialista venezolano pueda realizar transacciones financieras y comerciales en el extranjero, acceder a activos internacionales de Venezuela y negociar con petróleo, oro u otros activos.

Washington, además, prohibió a los estadounidenses y sus socios internacionales hacer negocios con Caracas para presionar a Maduro a dejar el poder, argumentando que fue electo en 2018 en unos comicios que considera fraudulentos.

El lunes, en tanto, el juez argentino firmó una resolución en la que dispuso que quedarán retenidos los documentos de los iraníes Gholamreza Ghasemi -piloto de la aeronave-, Abdolbaset Mohammadim, Mohammad Khosraviaragh y Saeid Vali Zadeh; y de los venezolanos Mario Arraga, Víctor Pérez Gómez y José García Contreras, tripulantes del Boeing, que arribó el 6 de junio a Buenos Aires despertando sospechas.

La aeronave recogió la carga en México para varias compañías argentinas de autopartes e hizo escala en Caracas antes de arribar al Buenos Aires.

Sus tripulantes también son investigados en Paraguay, donde el avión aterrizó en mayo en Ciudad del Este y luego partió para transportar cigarrillos a Aruba.

El caso ha llamado la atención en varios países sudamericanos, así como en Estados Unidos e Israel, en medio de acusaciones de que el avión era una pantalla para las operaciones de inteligencia iraní en la región. Irán y Venezuela niegan vehementemente esas acusaciones.