Mensaje de Washington sobre mascarillas confunde

Hay que perdonarle al público estadounidense por estar en una niebla respecto al uso de mascarillas. El presidente Donald Trump y el gobierno federal han sembrado confusión.

Primero estuvo la fase de no lo hagan. Luego, está bien, pero no es para mí. Seguido por las excepciones de las reglas locales. Todo eso coronado por la declaración de Trump de que algunas personas lucían mascarillas para molestarlo.

Todo eso ha creado un mensaje confuso sobre una de las herramientas cruciales en la lucha contra la pandemia de coronavirus. Y la politización del debate es evidente.

Que quede claro: Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades recomienda que las personas llevan mascarillas en público cuando otras medidas de distanciamiento social son difíciles de mantener. Algunos estados y localidades las requieren.

Pero la desconexión de Washington fue evidente el viernes, cuando el vicepresidente Mike Pence defendió la decisión de Trump de realizar dos eventos masivos con pocas mascarillas en estados con grandes aumentos de las infecciones y, en uno de los casos, con reglas locales que requerían mascarillas.

“Nosotros pensamos que lo más importante es que la gente escuche a los líderes de sus estados y de sus comunidades locales y se adhieran a esas directrices en lo que tenga que ver con cubrirse el rostro o la magnitud de las concentraciones”, dijo Pence.

Inicialmente, el mensaje del gobierno de no usar mascarillas fue claro. Cuando se identificaron en Estados Unidos las primeras infecciones de COVID-19, altos funcionarios de salud insistieron en que las mascarillas deberían reservarse para trabajadores de salud y otos en las líneas del frente.

Más tarde, los CDC emitieron una recomendación para el uso de coberturas faciales en lugares públicos en ausencia de otras medidas de distanciamiento social. Pero Trump inmediatamente socavó esa directriz al declarar que él no la acataría.

Este mes, Trump le dijo al Wall Street Journal que algunas personas llevan máscaras simplemente para mostrar que se le oponían.

Ahora, el debate sobre las mascarillas se está calentando en el sur y el oeste del país, donde las infecciones están llegando a niveles no registrados en el país desde abril, cuando el noreste y el centro eran especialmente azotados. En Arizona, Florida y Texas, con gobernadores republicanos y grandes alzas en las infecciones, las autoridades han titubeado a la hora de requerir que las personas luzcan mascarillas en público.

Pero en California, Nevada y Carolina del Norte, con gobernadores demócratas y niveles crecientes de infecciones, las reglas que obligan al uso de las mascarillas entraron en vigor esta semana.

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