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En una sorprendente confrontación pública, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, y otros líderes republicanos pidieron el lunes al presidente Donald Trump no imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio, temiendo que esa medida desate una peligrosa guerra comercial.

La respuesta de Trump fue inmediata: “No vamos a retroceder’.

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El presidente dijo que los países vecinos, Canadá y México, no van a estar exentos de los aranceles a menos que acepten mejores condiciones para Estados Unidos en las negociaciones que se llevan a cabo sobre el Tratado de Libre Comercio con Norteamérica, TLCAN.

“Hemos tenido un muy mal acuerdo con México; hemos tenido un muy mal acuerdo con Canadá. Se llama TLCAN”, declaró el presidente.

Las declaraciones de Trump tuvieron lugar poco después de que una portavoz de Ryan, uno de los aliados de Trump, expresara que el líder republicano estaba “extremadamente preocupado” de que la propuesta de los aranceles desataría una guerra comercial, y urgió a la Casa Blanca “a no avanzar con ese plan”.

De igual manera, líderes republicanos de la Comisión de Medios y Arbitrios circularon una carta oponiéndose al plan de Trump y otros líderes del Congreso sugirieron que podrían aprobar una medida que prohiba al presidente aplicar los aranceles.

Trump ha advertido que impondrá aranceles de 25% a las importaciones de acero y de 10% a las de aluminio, lo cual ha agitado los mercados financieros, enfurecido a aliados y creado improbables alianzas con el Partido Demócrata y líderes sindicales.

Canadá es el principal proveedor de acero y aluminio de Estados Unidos, mientras México es el número 4 en acero y el número 7 en aluminio.