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Cuando el Boeing 737 de Southwest volaba a 32,000 pies sobre el oeste de Filadelfia la paz se acabó en el vuelo 1380. El motor izquierdo estalló, una esquirla golpeó una de las ventanas de la aeronave, la rompió por completo y comenzó la lucha de los pasajeros por salvar a una mujer que era succionada por el agujero.

“Los pasajeros que estaban a su lado la sujetaban. Mientras tanto, las manos del hombre que la aguantaban estaban bañadas en sangre”, contó a CNN Marty Martínez, que estaba apenas a tres filas de distancia de la mujer y realizó un pequeño video dentro del avión.

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Alfred Tumlinson, otro viajero, dijo que fue un hombre con sombrero de vaquero quien avanzó entre las filas para “sujetarla y ayudarla a entrar de nuevo. Estaba fuera del avión y él no podía hacerlo solo, por lo que otro hombre se acercó y ayudó a meterla”.

Los brazos y parte del cuerpo de Jennifer Riordan, como ha sido identificada en reportes de distintos medios, estaban atascados increíblemente en la ventanilla y eran succionados por la descompresión.

En una conversación grabada desde la cabina de mando a los controladores de tráfico aéreo, se escuchaba decir que uno de los pasajeros se “había salido” por un hueco en el avión. “¿Pueden esperarnos los médicos en la pista? Tenemos pasajeros heridos”, se escucha decir a una mujer, que se presume era la piloto Tammie Jo Shults. “¿Está el avión en fuego?”, le responden. “No, no está en fuego, pero le falta una parte”, informa con una voz tranquila. “Dijeron que hay un agujero y que alguien se fue por él”, agregó.
Riordan, madre de dos niños y ejecutiva de Wells Fargo en Nuevo México, estaba sentada del lado izquierdo de la aeronave. Pero una vez que la devolvieron al interior, el hueco seguía abierto y ahora intentaban obstruirlo infructuosamente.

Las aeromozas mientras tanto atendían a la muy herida Riordan. Más tarde las autoridades la identificaron como la única fallecida en el incidente.