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(AP) — El Salvador pronto tendrá un nuevo presidente y su nombre es Nayib Bukele.

Poco después de que apareciera ante los medios para declararse vencedor en las elecciones presidenciales del domingo en su país, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Julio Olivo, confirmó las palabras del exalcalde capitalino y señaló que la tendencia de los resultados preliminares era definitiva y Bukele venció en primera vuelta al frente de la derechista Gran Alianza para la Unidad Nacional (GANA).

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“Es una victoria del pueblo salvadoreño realmente. Hoy ganamos en primera vuelta e hicimos historia”, había dicho Bukele ante la prensa y sus simpatizantes.

A escasos minutos del anuncio, Carlos Calleja, principal contrincante de Bukele, reconoció públicamente su derrota. “Como alguien que respetamos la institucionalidad del país, reconocemos los resultados de esta elección y vamos a llamar al presidente electo para desearle lo mejor surte en los desafíos y retos que tenga por el bien de los salvadoreños”, dijo.

Por su parte el excanciller Hugo Martínez, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), también reconoció la derrota frente a cientos de sus seguidores. “Pusimos esto en las manos de Dios y Él sabe los caminos para cada uno de nosotros”, dijo.

Martínez también habló de la necesidad de hacer una reflexión profunda dentro de su partido que recibió el segundo revés consecutivo en las elecciones tras perder las legislativas y municipales de 2014.

El triunfo de Bukele rompe con el bipartidismo que ha regido el país en los últimos 30 años.

Según las cifras ofrecidas por Olivo, presidente del TSE, Bukele obtuvo 53,7% de los votos mientras que Calleja, candidato de un bloque de cuatro partidos conservadores que encabezó la Alianza Republicana Nacionalista (Arena), quedó en segundo lugar con 31,6%. Por su parte, el excanciller Martínez, del izquierdista FMLN lograba 13,7% y Josué Alvarado –del partido VAMOS– apenas 0,81%.

Hasta el momento del anuncio había casi 90% de las actas procesadas.

Olivo precisó que “ahora quedamos a la espera del escrutinio final porque según la ley el resultado definitivo se inicia 48 horas después de esta elección”, y al concluir ese proceso de hará declaración oficial.

En el escrutinio final y ante la presencia de los representantes de todos los partidos políticos participantes y de los observadores internacionales, se revisarán una por una las 9.568 actas procesadas.

De proclamarse su triunfo definitivo, Bukele asumirá el poder el 1 de junio y gobernará hasta el 30 de mayo de 2024.

Bukele se inició en la política abrazando la bandera roja de los exguerrilleros y se catapultó a lo más alto de la popularidad, pero sus constantes críticas a la cúpula del izquierdista FLMN terminaron con su expulsión del partido. Ahora, que ganó las elecciones, está al frente de un partido conservador.

La jornada de votaciones concluyó unas horas antes con un anunció del TSE, que abrirá un proceso contra Bukele, que llegó como favorito para ganar la contienda. Tras el cierre de casillas, el candidato llamó en redes sociales a quienes todavía no habían ejercido el sufragio a que salieran a votar. Ante ello, el presidente del TSE aseguró que Bukele “violó la ley electoral” y se ordenó a los medios de comunicación que no reprodujeran el mensaje.

En breves declaraciones a la prensa después de votar en el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO), Bukele arremetió contra sus adversarios de Arena y el FMLN y afirmó que “los dos bandos que hicieron la guerra todavía quieren seguir gobernando y además son corruptos”.

Según los estudios de opinión de más de 10 empresas encuestadoras y universidades, Bukele llegaba como favorito porque había logrado acumular la simpatía de los descontentos por los altos nivele de corrupción, los problemas económicos y la alarmante violencia que abate a este pequeño país centroamericano.

“Esperamos que el país tome en cuenta que en 10 años se ha hecho una enorme transformación en el país, esa transformación tiene que continuar. Esperamos que el pueblo tome una decisión responsable de quien va estar al frente del país”, dijo el presidente Salvador Sánchez Cerén luego de emitir el voto.

Muchos salvadoreños fueron a votar con esperanza.

“Yo vine a votar porque quiero que se cambien el país, porque estamos cansados de tanta corrupción, para que no se sigan robando el dinero del pueblo”, dijo a The Associated Press, Estela Henríquez, de 27 años, luego de votar en el CIFCO.

La mayoría de las casillas electorales abrieron las votaciones a las 07:00 de la mañana (1300 GMT), como se había planificado, pero en algunos lugares se atrasó hasta por 30 minutos, sin que se reportaran incidentes graves.

Los primeros en votar fueron los miembros de las juntas receptoras de votos y los agentes de la policía asignados a dar seguridad en la periferia de los centros de votación, pero no todos los policías pudieron ejercer el sufragio.

El director general de la Policía Nacional Civil, comisionado Howard Cotto, dijo que solo 10.000 de los 13.000 policías habían votado.

Las mesas cerraron a las 1700 horas (2300 GMT), pero se les permitió ejercer el sufragio a los ciudadanos que ya estaban dentro del centro de votación o a su entrada.

En estos comicios estaban habilitados para ejercer el sufragio 5,2 millones de salvadoreños que residen en el país y 5.948 que viven en el exterior. Según la justicia electoral, si ninguno de los cuatro contendientes logra la mitad más uno de los votos válidos en los comicios del 3 de febrero, los dos mejor votados participarán en una segunda ronda electoral en marzo, donde se declarará ganador al que saque mayor número de sufragios.