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Un juez ha determinado este lunes que no hay indicios de fraude en el conteo de votos del condado de Broward (Florida), que casi una semana después de las elecciones al Senado y la gubernatura todavía no ha concluido y mantiene en el aire quién será el ganador a nivel estatal.

El magistrado Jack Tuter ha pedido a republicanos y demócratas que “enfríen su retórica”, ante los llamamientos a que intervenga la policía o se realice un nuevo recuento a mano, según informa la agencia de noticias The Associated Press. Sin embargo, el presidente, Donald Trump, ha exigido hoy que se deje de contar y se acepte el resultado incompleto que había en la noche electoral, favorable a su partido, lo que implicaría que quedarían sin validar votos.

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En una vista urgente celebrada hoy, el juez ha insistido en la necesidad de trasladar a los ciudadanos que el conteo en Florida está protegido contra el fraude y que se realiza de forma íntegra. Ha pedido a ambos partidos y al gobernador, el republicano Rick Scott, que acuerden nuevas medidas de seguridad, como el envío de tres policías más, para reforzar ese mensaje de normalidad.

Scott, sin embargo, quiere que la policía se haga con el control de las máquinas de votación y de las boletas en este condado para evitar un posible fraude durante el conteo. Y ello pese a que, hasta el momento, tanto la policía como la justicia han insistido en que no hay ninguna evidencia de malas prácticas o fraude, y oficiales de ambos partidos están monitorizando el proceso.

¿Qué ha sucedido entonces? Que la noche electoral terminó con ventaja del candidato republicano al Senador, el propio Scott, y a la gubernatura, Ron DeSantis, pero a falta de terminar el escrutinio de miles de votos en el condado de Broward. Desde entonces, el conteo avanza muy lentamente allí, por causas que no han sido completamente aclaradas pero sin pruebas hasta el momento de fraude. Y muy lentamente la ventaja de los candidatos republicanos se está desvaneciendo, toda vez que Broward es un condado de mayoría demócrata.

La ley estatal obliga a realizar un recuento cuando la diferencia entre ambos candidatos es inferior al 0,5%. Se ordenó realizarlo el sábado, cuando DeSantis aventajaba al demócrata Andrew Gillum por un 0,41% de votos en la carrera para gobernador, y Scott adelantaba al demócrata Bill Nelson por un 0,14% para el Senado. La fecha límite para el recuento es el jueves, aunque parece complicado que se cumpla en Broward.

Trump, sin embargo, ha abogado este lunes por saltarse la ley electoral, la Constitución y la democracia, y dejar sin contar todos los votos: “La elección en Florida debería declararse a favor de Rick Scott y Ron DeSantis ante el gran número de votos nuevos aparecidos de la nada, y muchos que están desaparecidos o han sido falsificados. Un recuento honesto ya no es posible, la votación está masivamente contaminada. Se debe aceptar el resultado de la noche electoral”.

No hay absolutamente ninguna prueba de que las denuncias de Trump sean verdaderas; de hecho, policía y juez han dicho lo contrario. Aceptar el resultado de la noche del martes significaría dejar sin contar miles de votos (entre ellos, los de los militares que se encuentran sirviendo al país en el extranjero).