Nuestro Derecho a la Libertad de Credo

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Por Rafi Escudero

Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros…”

(Juan 13:34)

El fundamentalismo cristiano en los Estados Unidos de América promulga consistentemente el postulado de que “somos una nación cristiana”. Es sonoro y públicamente simpático este pensamiento porque la gran mayoría de nuestra población reconoce el cristianismo como su religión personal.

Sin embargo, en términos políticos reales, somos una democracia cuya constitución reconoce, entre una serie de derechos fundamentales, el derecho a la libertad de credo, también reconocido como la libertad de religión.

Esta semana pasada el pastor convertido en político y medio candidato presidencial Mike Huckabee puso en tela de juicio el “cristianismo” del presidente Obama por su apoyo al matrimonio entre personas del mismo sexo.

No toma en cuenta míster Huckabee que el presidente, al tomar posesión de su cargo, jura proteger la Constitución de los Estados Unidos de América contra todo enemigo foráneo o doméstico, lo que implica que es su obligación proteger los derechos de todo ciudadano, cristiano o no, y defender la libertad que le otorga dicha constitución a vivir una vida tranquila y feliz.

Nuestro derecho a la libertad de credo es mucho más amplio que el derecho que tenemos los cristianos de ir a la iglesia a adorar a Dios. Es la protección del derecho de todos a creer en Dios, en Mahoma, en Buda, en el Profeta, en Jehová… o el derecho a no creer ni en la luz eléctrica. Es el derecho a poder elegir, sin la intervención del gobierno, como elevamos y nutrimos nuestro espíritu y nuestra alma de modo que separemos nuestro comportamiento del de los demás animales (que llamamos irracionales aunque muchas veces su comportamiento supera nuestra “racionalidad”).

Quienes somos, acaba de decir el Papa Francisco, para juzgar el comportamiento y el amor de los demás. Dice el evangelio de Mateo 7: 1-5 NO juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os volverán á medir. 3 Y ¿por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu ojo? 4 O ¿cómo dirás á tu hermano: Espera, echaré de tu ojo la mota, y he aquí la viga en tu ojo? 5 Hipócrita! echa primero la viga de tu ojo, y entonces mirarás en echar la mota del ojo de tu hermano.

Mister Huckabee, recuerde que para aspirar a la presidencia de esta gran nación hay que estar preparado para jurar que se ha de proteger la Constitución y los derechos que esta confiere a cada uno de sus ciudadanos sin tener en cuenta su raza, color, credo, afiliación política y origen nacional.

Ese es, en resumen, el credo de nuestra democracia. Sobre esas bases hemos creado y preservado nuestra nación…Amén.

Nuestro Derecho a la Libertad de Credo