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El pasado martes 15 de enero, las fuerzas del orden del Gobierno de Nicolás Maduro le dispararon en la cabeza a Óscar Pérez, exinspector del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC). Ellos habían organizado un operativo militar para capturarlo tras ser acusado de ‘psicópata y asesino’ y de organizar un ‘ataque terrorista’.

Una semana después, incineraron y enterraron su cuerpo en el Cementerio del Este de Caracas. No se permitió que sus familiares pudieran verlo ni vestirlo. Tampoco se les dio ningún poder para decidir sobre los detalles de su funeral ni para participar en él. Solo pudieron estar presentes su tía y su prima.

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Estos acontecimientos generaron la indignación de la resistencia venezolana, que ha salido en algunas zonas del país a protestar y a dejar innumerables mensajes en su tumba. Ellos lo han calificado como ‘héroe de Venezuela’.

“Podrán matar el cuerpo, pero no el mensaje”

La familia y seguidores de Pérez, quien además de policía se identificaba como piloto, paracaidista, buzo y actor de cine, se reunieron este domingo para celebrar una misa en el lugar en donde fue enterrado. El sacerdote a cargo del servicio religioso resaltó sus “ideales de libertad y justicia”. Su familia y las de los demás fallecidos llevaban una semana exigendo que les entrenguen los cuerpos.

Durante la ceremonia una mujer interpretó el Ave María y un hombre lanzó al aire una cometa que tenía escrita la palabra ‘libertad’. Además, colocaron en su tumba varios ramos de flores y una bandera de Venezuela.