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Paloma Noyola y Sergio Juárez Correa

Alumna y maestro que enorgullecen a México

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Paloma nació en una familia humilde de una zona de gran influencia del narcotráfico, y a los 12 años, su historia de superación conmueve y enorgullece a su país.

Primero sacó las mejores notas en exámenes nacionales, luego la revista estadounidense “Wired” le dedicó su portada, y la bautizó como “la futura Steve Jobs” –en alusión al fallecido fundador del imperio tecnológico Apple–. Hoy en día los medios persiguen a esta pequeña que ha tenido que trasladarse a la Ciudad de México desde su natal estado de Tamaulipas para participar en competencias de cálculo mental, entrevistas y conferencias.

“Estoy muy contenta -dijo a la prensa-. Si se quiere se puede”.

Paloma es huérfana de padre y la menor de ocho hermanos de una modesta familia que sobrevive recolectando chatarra en Matamoros, una ciudad fronteriza con Estados Unidos, asolada por las disputas entre los cárteles narcotraficantes del Golfo y Los Zetas.

El profesor Sergio Juárez Correa, el principal responsable del éxito de la niña, la pone como ejemplo para pedir más ayuda a la educación en el país.

“Si Paloma tuviera las mismas oportunidades o las puertas abiertas como Steve Jobs, probablemente iba a ser una genio en su materia”, aseguró Juárez.

Frustrado por los pobres resultados de la educación tradicional, Juárez empezó a buscar por Internet nuevos métodos basados en la curiosidad y el autoaprendizaje de los alumnos.

De forma autodidacta e inspirándose en tutoriales del profesor indio Sugata Mitra –impulsor de la llamada “educación mínimamente invasiva”– este maestro de 32 años admite que revolucionó “medio a ocultas” las aulas de la humilde escuela José Urbina López de Matamoros.

La escuela se encuentra en una de las llamadas “zonas de castigo” de la enseñanza, donde ningún profesor quiere permanecer por estar ubicada en una zona insegura junto a un basurero y sin gozar de servicios básicos como agua corriente, drenaje o línea telefónica, explica Juárez.

“El sistema educativo mexicano es como un autobús que tiene los asientos rotos, las llantas en mal estado y un motor totalmente destruido que tiene que subir una pendiente”, describe Juárez, que lamenta que la reforma educativa que impulsó a finales del año pasado el gobierno mexicano no incluyera una mejora en infraestructuras y planes de estudio. (Despachos combinados.)