Panamá: el comercio de aleta de tiburón regulado en cumbre

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ARCHIVO - Aletas de tiburón confiscadas son expuestas en una conferencia de prensa el 6 de febrero de 2020, en Doral, Florida. Confiscated shark fins are shown during a news conference on Feb. 6, 2020, in Doral, Fla. Los hipopótamos, que son víctima de la caza furtiva por su piel y colmillos, los tiburones, que se convierten también en objetivo por el mercado de aletas, y una rana diminuta con piel traslúcida están entre las especies para las que se busca protección en la conferencia de las Naciones Unidas para la vida silvestre el lunes 14 de noviembre de 2022. (AP Foto/Wilfredo Lee, Archivo)

(AP) — La conferencia de vida silvestre de las Naciones Unidas aprobó el jueves la propuesta panameña para ampliar la protección a las especies de tiburón más expuestas ante las capturas para la venta de sus aletas y cuya población se ha visto drásticamente reducida por el comercio desmesurado.

La nueva regulación, apoyada por 88 de los 183 países asistentes a la cumbre en Panamá, supone la inclusión de las 54 especies de tiburones réquiem en el Apéndice II de CITES. Esta inclusión implica que por primera vez se establecen controles al comercio internacional de estas especies, que son especialmente perseguidos para el consumo de su aleta con la que se hace la sopa de aletas de tiburón, considerada un majar en Asia.

En la Conferencia de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, que arrancó el lunes y tiene una agenda de dos semanas, también fue aprobada una propuesta que amplió la protección para los tiburones martillo de cuerpo pequeño.

“Estas dos familias constituyen más de la mitad de las aletas de tiburón comercializadas anualmente en un comercio de 500 millones de dólares”, aclaró Luke Warwick, director de Conservación de Tiburones y Rayas de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre. Warwick calificó de “voto histórico” la decisión tomaba el jueves.

Ahora, explicó, no será posible el comercio a menos que sea sostenible, “dando a estas especies la oportunidad de recuperarse”.

Eso significa que los países que vendan y compren aletas y carnes de cualquiera de las especies de tiburon réquiem o las especies martillo de estructura pequeña tendrán que hacerlo bajo los controles o regulaciones de Cites.

Por ejemplo, deberán realizar estudios que avalen que las exportaciones de las especies en mención no van a afectar a su población. Antes, al no haber comercio regulado, estas transacciones pasaba como no registrado, no reportado e incluso ilegal, respecto de las especies réquiem y martillo.

“No se puede retrasar la protección para estos tiburones, es necesaria para evitar que esta especie se extinga”, defendió la bióloga marina y asesora del Ministerio de Ambiente, Shirley Binder asesora del Ministerio de Ambiente de Panamá durante su intervención.

“Es una medida extremadamente importante”, subrayó Adrian Reuter, asesor principal para América Latina para el combate del tráfico de especies de la Sociedad de Conservación de la Vida Silvestre. “Se va a reflejar en dar una oportunidad para recuperar a las especies a lo largo del tiempo o a mejorar los controles”, precisó, con miras a la “sostenibilidad y el no detrimento de las poblaciones en el medio natural”.

La CITES reúne a representantes de 184 naciones y debaten endurecer las regulaciones comerciales sobre alrededor de 600 plantas y animales potencialmente en peligro de extinción. También se recomendarán regulaciones de comercio internacional menos restrictivas para otras nueve especies.