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Después de tres años en el cargo, el presidente de la Cámara deRepresentantes, el republicano Paul Ryan, se despidió hoy de sus compañeros con un discurso en el que apeló a relajar las tensiones ante una situación de “política quebrada”.

“Gastamos mucho más tiempo intentando condenarnos los unos a los otros que desarrollando nuestras propias convicciones”, afirmó Ryan, quien consideró que “demasiado a menudo desencuentros legítimos llevan rápidamente a desconfianzas intensas”.

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Durante un discurso que se extendió más de media hora, Ryan dijo que está “orgulloso” de su mandato como presidente de la Cámara de Representantes, aunque lamentó no tener la receta para relajar las tensiones actuales.

“Como he dicho, las causas de nuestra política quebrada son más obvias que las soluciones”, comentó Ryan, quien se mostró resignado durante un buen tramo de su intervención de despedida en la Biblioteca del Congreso, en Washington.

“El estado de la política estos días -continuó- es otra pregunta y, francamente, una para la que no tengo respuesta”.

Ryan no dudó en animar a los integrantes de cada formación a tejer relaciones personales con sus rivales políticos, una receta que él ha aplicado durante estos años: “Conoced a la gente que hay al otro lado, construid relaciones personales, (…) ayuda a ganar confianza”, dijo.

El republicano también abordó las divisiones partidistas en materia migratoria, unas posiciones que se han alejado aún más después de la llegada al poder a principios de 2017 del presidente, Donald Trump, quien ha hecho bandera de una clara retórica antimigratoria.

En este sentido, Ryan instó a los dos partidos a acordar una reforma del sistema migratorio que implique una solución para los jóvenes indocumentados que llegaron al país como niños, conocidos como “soñadores”, y para la propia población indocumentada.

“Hacer lo correcto es un imperativo económico y moral. Y facilitaría un gran tramo del camino quitar parte del veneno de nuestro discurso”, subrayó Ryan.

El conservador consideró que la clave para el éxito del país en este siglo se basa en tres puntos: “Progresar en pobreza, arreglar nuestro sistema migratorio y confrontar la crisis de deuda”.

Ryan inició sus declaraciones visiblemente emocionado y finalizó su intervención con alabanzas al sistema democrático estadounidense.

“Lo que tenemos aquí es un milagro. Este milagro nos ha hecho la nación más próspera y libre de la historia”, aseveró Ryan, que presumiblemente será sustituido por la demócrata Nancy Pelosi después de que los demócratas se hicieran con la mayoría de la Cámara Baja en las elecciones de noviembre.

Ryan, de 48 años y que se convirtió en presidente de la Cámara de Representantes en 2015, llegó al Congreso con apenas 29 años e incluso se postuló como candidato a la Vicepresidencia del país junto al republicano Mitt Romney en 2012, cuando contaba con apenas 42 años.

Tras la salida de su predecesor, John Boehner, al frente de los republicanos de la Cámara de Representantes en 2015, fue elegido por sus colegas como su líder al ser considerado un símbolo de unidad entre las distintas facciones del partido y una promesa del “aparato del partido”.

Sin embargo, cuando Trump presentó su candidatura a la Casa Blanca, Ryan tardó en darle su respaldo como aspirante presidencial, especialmente por tratarse de “outsider” (figura externa, en inglés) que atacaba activamente al “aparato del partido”.