Pese a los riesgos, un cardenal guatemalteco sigue luchando por los migrantes y los pobres

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(AP) — Cuando más de 100 hombres que cargaban una elaborada “anda” de Jesús Nazareno del Consuelo se detuvieron frente a él, el cardenal Álvaro Ramazzini no tardó en pedir justicia social, el sello distintivo del ministerio de vanguardia que el obispo católico ejerce desde hace décadas.

“Ojalá entonces esta procesión reavive en el corazón esa voluntad de descubrir a Jesús Cristo presente en el que sufre, sea en el alma o que sufra en el cuerpo”, dijo Ramazzini en un discurso improvisado, y señaló a las docenas de ancianos y discapacitados alineados en una calle del barrio más antiguo de Ciudad de Guatemala. “Si no tenemos esa capacidad, no me digan que son cristianos; no se los voy a creer”.

Elevado por el papa Francisco a la máxima jerarquía de la Iglesia católica, Ramazzini ha continuado su inquebrantable enfoque en los pobres, los indígenas y los migrantes. Eso le ha granjeado un gran afecto por parte de los marginados —y muchas amenazas de violencia, incluidos rumores de una orden de arresto— mientras su Guatemala natal se encuentra inmersa en agitación política y sigue siendo un foco de emigración a Estados Unidos.

En la procesión durante la temporada de Pascua no se anduvo con rodeos respecto al gobierno de Guatemala. Denunció la falta de previsión social para los ancianos, que hace que muchos se sientan “como limosneros o como indigentes”, antes de colocar en la anda una placa en honor a los voluntarios que se abocan al cuidado de ancianos por cuya invitación había conducido seis horas desde su diócesis.

Muchos de los ancianos que los voluntarios habían llevado en sus sillas de ruedas y andadoras a la ruta de la procesión apenas podían creer lo que miraban cuando vieron al cardenal de 76 años caminar tranquilamente por la calle para mezclarse con ellos, dijo Teresita Samayoa Bautista, organizadora del grupo.

“Eso es evangelizar con acciones”, explicó. “Para mí, (él) fue la voz de un pueblo que no habla y que sufre. Como Jesús actuaría. Eso se llama tener un compromiso con un pueblo, no importando si es religioso o no”.

En una entrevista reciente con The Associated Press en su modesta oficina en Huehuetenango, Ramazzini refirió que experimentar los desafíos de Guatemala, desde la guerra civil en adelante, cimentó su compromiso de traducir la fe en acción.

“Ahí se presenta sobre qué seremos juzgados al final de la vida, ¿verdad? ‘Tuve hambre, no me diste de comer. Tuve sed, no me diste de beber. Estuve en la cárcel y no me visitaste’”, dijo Ramazzini, citando el Evangelio. “Yo trato de, en la medida de mis debilidades humanas y de mis limitaciones, pues trato de hacerlo como algo que orienta mi vida”.

De los más de 400.000 sacerdotes católicos que hay en el mundo, sólo hay 128 cardenales electores —el papel que asumió Ramazzini en 2019— encargados de servir al papa como sus principales consejeros para gobernar la Iglesia, y elegir al próximo pontífice.

Eso abre puertas en todos los continentes “en niveles a los que muchos guatemaltecos no tienen acceso”, dijo Ramazzini. Intenta aprovechar sus reuniones con líderes políticos y de la Iglesia para “poder entonces trasladar las preocupaciones y las necesidades de la gente con las que yo sirvo cada día”.