Porque es eficaz empezar hacer ejercicios físicos desde la niñez

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La formación y aprendizaje de ejercicios físicos debe empezar desde tan joven como de 4 a 8 años, aunque nunca es tarde para comenzar.

Los niños pueden ser parte de sesiones de entrenamiento ganando en resistencia, esfuerzo cardiovascular, elasticidad, e incluso fuerza moderada, para la adecuación oportuna de los músculos, las articulaciones y el cuerpo en general paulatinamente.

Sin embargo, puede ser peligroso para los niños hacer actividades físicas de forma espontánea sin previa orientación sobre los conocimientos de los tipos de ejercicios adecuados según la edad, la necesidad del calentamiento previo y la forma correcta de hacer cada tipo de ejercicio resultado del aprendizaje a través de un instructor deportivo o un entrenador personal.

Entonces el entrenamiento físico puede y debe empezarse desde muy temprana edad, y el método recomendado son las clases de alguna actividad deportiva, como el balompié, voleibol, basquetbol, la natación, artes marciales, entre otras, orientada por un instructor debidamente facultado profesionalmente.

También, algunos gimnasios ofrecen distintos tipos de clases para niños y para adolescentes de actividades físicas dirigidas al desarrollo cardiovascular, de resistencia, destreza en movimientos, e incluso de fuerza muy controlada.

Por ejemplo, para nadie es un secreto que se debe aprender a nadar desde temprana edad, siendo una prioridad desde los primeros meses de vida a fin de prevenir el ahogamiento por ser una de las causas principales de muerte entre los niños.

Además, la natación es uno de los deportes más completos para la constitución corporal y la destreza, jugando un papel importante en la formación integral de niños y jóvenes.

En tal sentido común, los padres necesitan saber nadar para ayudar a los hijos en los primeros pasos del aprendizaje de la natación y así, minimizar riesgos cuando van a la playa o a una piscina.

Los padres y adultos de la familia juegan un papel primordial en ayudar a los niños a aclimatarse y llegar hacer hábito con la práctica de las actividades físicas antes mencionadas, sobre todo predicando con el ejemplo ya que “los niños hacen más lo que ven hacer que lo que le digan que haga”

Se debe dar seguimiento a la interrelación del niño con el instructor deportivo y con el resto del colectivo, al comprender las reacciones, sus instintos naturales, actitudes, aptitudes, y cómo piensan e interiorizan la necesidad de aprender hacer bien los ejercicios físicos o la práctica deportiva con regularidad.

En otras palabras, la interrelación y comunicación exitosa con los niños será trascendental, debiendo ser con razonamientos muy explicativos.

El entrenamiento debe reforzarse de forma positiva con la mejor socialización ya que los primeros meses en el desarrollo deportivo son los más cruciales, y será responsabilidad de los padres o tutores presentar este mundo de actividades físicas, apoyándose en motivar a sociabilizar a los niños con otros colegas de su edad, con los instructores y profesores.

Para que el entrenamiento sea exitoso el instructor o el entrenador personal debe jugar el papel de líder, de alfa, o la saga, término que se han escuchado durante años sobre la necesidad de dominar, o apoderarse de la dirección e instrucción a los grupos o colectivos de niños o adolescentes, pero, evitando en todo momento la intimidación, miedo y la fuerza a fin de no perder el respeto mutuo y el rango en la dinastía o liderazgo al dirigir.

Usar los consejos y recomendaciones de forma constructiva para ayudar a construir una comunicación comprensible, prevenir problemas, y fortalecer la interrelación mutuamente.

Por ejemplo, el hecho simple de decir “NO” al niño o al adolescente no le enseña a interiorizar como hacer los ejercicios, aunque no lo esté haciendo bien.

También se debe enseñar explicativamente como se quiere que se haga, haciéndose demostrativo por el propio entrenador a modo de ejemplo, explicando detalladamente cuantas veces sea necesario com se hace cada ejercicio, lográndose un entrenamiento bueno y exitoso.

El entrenamiento debe ser divertido para que el niño o el adolescente lo disfrute y sonríe durante su ejecución porque un buen instructor o entrenador personal también sonríe a la vez que proyecta el lenguaje corporal respetuosamente de un líder seguro, y que ofrezca mucha confianza en la actividad que se realiza, motivando a que se quiera aprender de él.

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