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Problemas de autoestima o de ego estarían detrás del suicidio del actor estadounidense Robin Williams, según han reflejado varios medios digitales esta semana. El comediante habría encajado demasiado negativamente que su serie de televisión The Crazy Ones fuese cancelada, y habría entrado en una depresión profunda.

Según personas allegadas a Williams, la salida del aire del programa lo afectó al punto de considerarla como un fracaso personal. “Mi cara estaba por toda la ciudad (en anuncios panorámicos) y todo dependía de mí”, citó una fuente al actor.

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Según la misma fuente, Robin Williams se sentía cada vez más deprimido por el hecho de que, al envejecer, se le hacía cada vez más difícil negociar buenos papeles en Hollywood.

Ganador de un Oscar por el filme “Good Will Hunting”, Williams conmocionó con su suicidio, el pasado lunes, a millones de admiradores de su indiscutible talento. Un reciente reportaje de la BBC aseguraba que, según “un estudio elaborado por científicos de la Universidad de Oxford, los humoristas presentan rasgos psicológicos inusuales que los inclinan a padecer psicosis”.

“Para muchos comediantes, el humor es una escapatoria. Identifican algo que les preocupa y bromean con ello para intentar superarlo. La recompensa es la risa del público”, señaló a la BBC la psicoterapeuta Amy Alphine.

Robin Williams inició su lucha contra el alcohol y otras drogas en 1975, alternando períodos de sobriedad con varias recaídas. En 2006 hizo pública su adicción e ingresó a un centro de rehabilitación.

Problemas de ego en suicidio de Robin Williams