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FERGUSON, EEUU (Reuters) – Las protestas se extendieron el martes en la noche por Estados Unidos y más de 2.000 efectivos de la Guardia Nacional fueron enviados a la zona de St. Louis para controlar una segunda jornada de disturbios, después de que un jurado rechazó acusar a un policía blanco por la muerte a tiros de un adolescente negro desarmado.

El presidente Barack Obama llamó al diálogo y su fiscal general prometió una investigación federal rigurosa por la muerte en agosto de Michael Brown, de 18 años.

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El agente Darren Wilson, quien disparó contra el joven, dijo que tenía la conciencia limpia.

A pesar de los refuerzos en Ferguson, un coche patrulla fue quemado cerca del ayuntamiento por la noche. La policía lanzó bombas de humo y gas lacrimógeno para disolver a los manifestantes.

En otras partes de la ciudad, las protestas tuvieron menor convocatoria y estaban más controladas que el lunes, cuando una decena de negocios fueron incendiados y hubo saqueos en otros, en medio de disparos esporádicos y gases lacrimógenos.[ID:nL2N0TF0V7]

“En general fue una noche mucho mejor”, dijo a periodistas el jefe de policía del condado de St. Louis, Jon Belmar, quien informó que hubo muy pocos delitos o disparos, y que las problemas estuvieron relativamente fueron de un pequeño grupo.

La policía y la Guardia Nacional establecieron una férrea defensa del ayuntamiento de la ciudad por el temor a que pudiese ser atacado, pero los daños al consistorio se limitaron a unas pocas ventanas, dijo Belmar.

La muerte del joven en Ferguson, una ciudad con mayoría de población negra con una estructura de poder dominada por blancos, ilustró la a veces tensa relación en Estados Unidos entre la comunidad afroamericana y la policía.

Protesta de Ferguson se extiende por EEUU