Puertorriqueños esperan ayuda tras el paso de Fiona

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La vivienda de Nelson Cirino, en pie pero sin tejado, luego del paso del huracán Fiona por Loiza, Puerto Rico, el 18 de septiembre de 2022. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, dijo que el gobierno federal está listo para ayudar a Puerto Rico a recuperarse de la devastación mientras Bermudas y las provincias atlánticas de Canadá se alistas para el impacto del huracán de categoría 4. (AP Foto/Alejandro Granadillo)

(AP) — La trabajadora municipal Carmen Medina caminó con determinación por la comunidad de clase trabajadora de Villa Calma bajo un sol abrasador, con un portapapeles, formularios de encuesta y un bolígrafo en la mano, como parte de un pequeño ejército de funcionarios que intentan medir el alcance del desastre causado por el huracán Fiona en Puerto Rico.

Se detuvo en una casa de color blanco y verde marino y pidió a la propietaria que le detallara sus pérdidas en la tormenta que había inundado gran parte de la localidad de Toa Baja.

“Oh, querida”, respondió Margarita Ortiz, empleada doméstica de 46 años que estaba de pie en una vivienda casi vacía porque se habían desechado muchas pertenencias tras los daños causados por las inundaciones.

El viernes, en lo que había sido una casa recién pintada, todavía sobresalían del techo acumulaciones de agua y Ortiz enumeraba lo que podía recordar de sus muebles y otros bienes perdidos.

Después de quedarse en un refugio y con un amigo por unos días, espera volver a su hogar pronto. “Cuando uno pierde la cama, pierde la cabeza”, señaló.

El huracán Fiona impactó el suroeste de Puerto Rico con vientos de 140 kilómetros por hora (85 millas por hora) el 18 de septiembre y causó inundaciones en toda la isla, que todavía no se había recuperado del paso del huracán María en 2017, la cual azotó el territorio con más fuerza, destruyendo la red eléctrica, que desde entonces había sido reparada pero no reconstruida por completo.

El gobierno de Puerto Rico espera tener una estimación preliminar de los daños causados por Fiona en unas dos semanas.

Hasta el domingo, un 45% de los 1,47 millones de clientes de electricidad de Puerto Rico seguían sin luz, y el 20% de los 1,3 millones de clientes de agua no tenían servicio mientras los trabajadores se esforzaban por llegar a las subestaciones eléctricas sumergidas y arreglar las líneas caídas.

Las gasolineras, tiendas de alimentos y otros negocios cerraron temporalmente por falta de combustible para los generadores. La Guardia Nacional envió primero el combustible a los hospitales y otras infraestructuras críticas.

“Estamos empezando de cero”, comentó Carmen Rivera, mientras ella y su esposa limpiaban el agua y tiraban los electrodomésticos dañados, que se sumaban a los montones de muebles podridos y colchones empapados que había en su calle.