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Los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de Ucrania, Petró Poroshenko, participarán hoy en Minsk, la capital bielorrusa, en unas consultas con la Unión Europea con el foco puesto en el conflicto armado en las regiones orientales ucranias.

Será la primera reunión de trabajo en la que coincidirán ambos mandatarios y no se descarta la posibilidad de que mantengan un cara a cara durante la cita de Minsk. La Unión Europea estará representada al menos por dos de sus altos cargos: Catherine Ashton, jefa de la democracia europea, y Günther Oettinger, comisario de Energía y encargado de defender la postura europea en el conflicto del gas con Rusia.
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“Hay mucho de lo que hablar, la crisis ucrania, la terrible situación humanitaria en el este del país o la necesidad de un alto el fuego”, adelantó ayer Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin.

El marco de la esperada reunión serán las consultas entre la UE y la Unión Aduanera, que integran Rusia, Bielorrusia y Kazajistán, en las que se abordarán tanto el conflicto ucranio como la seguridad energética, el tema que más preocupa a Bruselas.

La reunión en Minsk se celebrará en un ambiente de suma desconfianza: Ucrania y Occidente acusan a Rusia de suministrar armamento a los rebeldes prorrusos. Mientras, Moscú acusa a Kiev de masacrar a la población rusa del este ucranio.

Enfriando las expectativas iniciales ante el encuentro, el ministro de Exteriores del Kremlin, Serguéi Lavrov, aseguró ayer que Rusia no tiene una “fórmula mágica” para desbloquear la crisis de Ucrania y no llevará aparentemente a Minsk un nuevo plan de paz, pero sí insistirá en que se cumplan los acuerdos a que anteriormente se habían llegado, especialmente un alto el fuego sin condiciones previas.

“Confío en que nuestros colegas occidentales no lleguen a la reunión de Minsk esperando que nosotros resolvamos todo con una fórmula mágica, porque eso no sucederá, sino preparados para influir en la parte ucrania con el fin de hacerle comprender que ésta no es una lucha en favor de Ucrania y contra Rusia, sino una lucha por Ucrania como Estado en el que todos –ucranios, rusos, húngaros, y otros pueblos- puedan convivir”, señaló Lavrov. Para ello, opinó hay que respetar la cultura y el idioma de los otros pueblos, entre ellos de los rusos étnicos, que son cerca de un tercio de la población de ese país (los rusoparlantes son aún más: la mitad de sus habitantes).
Apresados paracaidistas rusos

Según el Kremlin, en caso de producirse la reunión entre Putin y Poroshenko, Moscú espera que ésta se centre en la crisis humanitaria que vive la población de las regiones orientales ucranias. Moscú insiste en que el primer paso para el arreglo del conflicto debe ser el fin de las operaciones militares que llevan a cabo las tropas ucranias y el establecimiento de un alto el fuego sin condiciones.

Para Ucrania, en cambio, la solución del conflicto pasa obligatoriamente por el desarme de las milicias prorrusas. “Con las bandas armadas ilegales sólo se puede hablar con la fuerza hasta que depongan las armas”, afirmó anoche Poroshenko al anunciar la disolución de la Rada Suprema (Parlamento) de Ucrania y convocar elecciones anticipadas para el 26 de octubre.

Con el objetivo de defender su tesis de que tropas rusas están infiltrándose ya en el este del país para apoyar a los rebeldes, el mando militar ucranio difundió hoy un vídeo de un interrogatorio a un soldado ruso capturado prisionero ayer en una zona de combate de la región de Donetsk.

“Nos enteramos de que estábamos en Ucrania cuando vimos un tanque con la bandera ucrania”, afirma ante la cámara el soldado, un paracaidista que se identifica como Dmitri Smirnov y que asegura que sirve en el regimiento 331 de la 98 división aerotransportada de las Fuerzas Armadas de Rusia.

Según el mando ucranio, Smirnov es uno de los 10 efectivos rusos que fueron capturados prisioneros junto a la localidad de Dzerkalni, a unos 20 kilómetros de la frontera con Rusia.

Los analistas habitualmente avisan de lo peligroso de extraer conclusiones de declaraciones de prisioneros de guerra, que pueden estar sufriendo coacciones o buscando complacer a su captor.

Putin y Poroshenko se encuentran hoy en una cumbre en Bielorrusia