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Somos lo que comemos. De nuestra alimentación y estilo de vida depende el tipo de salud vamos a tener a lo largo de nuestra vida. Si nos alimentamos bien, seguramente tendremos una vida larga y plena… pero ¿qué debemos comer para prolongar la vida?

De acuerdo a un estudio publicado por la revista Journal of Internal Medicine, existen alimentos que pueden ayudar a evitar la probabilidad de muerte prematura, entre ellos se encuentran el consumo regular de pescado y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3.

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Para llegar a esta conclusión, los investigadores supervisaron la dieta y estilo de vida de 240 mil 729 hombres y de 180 mil 580 mujeres durante 16 años, periodo durante el cual consumieron diversas cantidades de pescado al día.

Al concluir el estudio, se encontró que los hombres que comieron más pescado redujeron en un 9% la probabilidad de muerte prematura y 10% la muerte por por enfermedades cardiovasculares.

Las mujeres también vieron reducidas las probabilidades de mortalidad por las mismas causas en un 8%, además, este último grupo redujo también las probabilidades de muerte por alzheimer en un 38 por ciento.

El estudio también arrojó que consumir pescado de manera regular ayuda disminuir la mortalidad por enfermedades hepáticas, cáncer, enfermedades respiratorias agudas, apuntaron que el pescado debe consumirse sin freírlo, pues al hacerlo puede perder sus propiedaedes.

La American Heart Association (Asociación Americana del Corazón o AHA, por sus siglas en inglés) recomienda comer al menos dos raciones semanales de pescado rico en omega-3.
Una porción equivale a 3.5 onzas (100 gramos), que es ligeramente más grande que una chequera. Los pescados grasos ricos en omega-3 abarcan:

Salmón
Caballa
Atún blanco
Trucha
Sardinas

Los pescados grasos, como el salmón y el atún, contienen 2 tipos de omega-3. Estos son EPA y DHA. Ambos tienen beneficios directos para su corazón.

Usted puede obtener otro tipo de omega-3, ALA, en algunos aceites, nueces y plantas. El ALA beneficia a su corazón, pero no tan directamente como el EPA y el DHA. Aun así, comer nueces, semillas y aceites saludables, así como pescados puede ayudarle a obtener una gama completa de estas grasas saludables.

Las fuentes de omega-3 de origen vegetal abarcan:

Semillas de linaza molidas y aceite de linaza
Nueces
Semillas de chia (salvia)
Aceite de canola y aceite de soja
Soya y tofu