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El pasado viernes en la noche todas las alarmas se encendieron en el aeropuerto internacional de Seattle-Tacoma, después de que Richard Russell, un empleado de la aerolínea Horizon Air, robó uno de los aviones y tras más de una hora de vuelo se estrelló en la isla Ketron. El hecho no estaba relacionado a un acto terrorista, se debía a una intención suicida, según las autoridades.

Russell, de 29 años, se desempañaba como funcionario de pista de Horizon Air, subsidiaria de Alaska Airlines, desde hace tres años y medio. Allí se encargaba de cargar y descargar equipajes, remolcar aviones y limpiar las aeronaves.

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A este trabajo llegó en el 2015, cuando decidió mudarse, junto a su esposa, al estado de Washington para estar más cerca de su familia.

En un comunicado, sus familiares, que lo llamaban ‘Beebo’, aseguraron que era un hombre “cálido y compasivo”. Estamos “sorprendidos y con el corazón roto” con el incidente, indicó la familia en el texto, que será -dijeron- su única declaración pública. “Era un esposo fiel, un hijo amoroso y un buen amigo (…) Esto es un completo shock para nosotros”, señalaron.

El hombre estaba casado con Hannah Russell, a quien conoció en el 2010 en Oregon (EE. UU.). Un año después contrajeron matrimonio y abrieron una pastelería que manejaron juntos durante tres años, hasta que tomaron la decisión de vivir en el estado de Washington.

Dentro de sus actividades, Russell también se desempeñaba como líder de una comunidad cristiana local. “Era muy muy simpático, automáticamente tratando de involucrar a todo el mundo”, dijo Hannah Holmes, que también trabajó en ese grupo religioso, citada por el diario The Seattle Times.

Por su parte, Rick Christenson, un supervisor de operaciones de la línea área, retirado en mayo, lo describió como un “tipo callado” pero que “le caía muy bien a sus compañeros”.