Quién es “Fito”, el líder criminal desaparecido y “patrón” del narcotráfico en Ecuador

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Este cartel de búsqueda publicado el martes 9 de enero de 2024 en X, antes conocida como Twitter, por el Ministerio del Interior de Ecuador, muestra a José Adolfo Macías Villamar, líder de la pandilla Los Choneros. Macías desapareció, según las autoridades, el domingo de una celda de la prisión de Guayaquil donde cumplía una condena de 34 años por tráfico de drogas. También conocido con el alias de “Fito”, está en la lista de los más buscados del país y se ofrece recompensa por información que ayude a dar con su paradero. (Ministerio del Interior de Ecuador, vía AP)

(AP) — Ecuador conoce bien el nombre de “Fito”, pero no su paradero.

José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”, pero también “el patrón” como se hace llamar en canciones en su honor, es el líder de la banda de “Los Choneros”, a la que atribuyen nexos con el cártel mexicano de Sinaloa, y el protagonista desde el domingo de una misteriosa desaparición a la que sobrevino una secuencia de actos violentos y la declaratoria del país en “conflicto armado interno”.

Las autoridades lo consideran uno de los principales y más peligrosos capos ecuatorianos del narcotráfico, pero se escapó presuntamente —ninguna voz oficial ha usado la palabra fuga— de su celda antes de que lo trasladaran a una prisión de máxima seguridad.

Macías nació en Manta hace 44 años en una ciudad costera de la provincia de Manabí, de donde surge también, de acuerdo con las autoridades, la agrupación delictiva ecuatoriana más poderosa, “Los Choneros”.

Poco se ha difundido de los orígenes humildes de “Fito” en Manta; más se sabe de su peligrosidad.

Su prontuariado es extenso. Robo, asesinato, homicidio, asociación ilícita, ingreso de artículos prohibidos, delincuencia organizada, tenencia de armas, atentado contra la vida, delito contra la propiedad y otros tipos delictivos más constan en un expediente judicial con una treintena de procesos en su contra, según el sistema de consultas de procesos judiciales.

Ahora “un grupo de élite está en la búsqueda de alias Fito”, admitió la víspera el jefe del Comando Conjunto, Jaime Vela, agregando que se ofrece una recompensa por información que ayude a dar con su paradero. El presidente Daniel Noboa también señaló que hay una búsqueda activa del capo.

Pero para su madre, Marisol Villamar, es inocente. “A él lo investigan por todo. Lo acusan de vender droga, por robar carros y hasta de robar gallinas. Por todo lo que sucede en Manta desean responsabilizarlo”, se quejó en una entrevista que publicó el medio provincial El Diario de Manta en 2017.

Tras la muerte de José Luis Zambrano, alias “Rasquiña”, en diciembre de 2020, Fito y Junior Roldán, alias “JR”, quedaron al mando de Los Choneros, pero este último fue asesinado poco después de salir de la cárcel. Ambas muertes dejaron en manos de “Fito” el liderazgo de esa estructura criminal, ahora calificada de “terrorista”.

La agrupación que, según autoridades, controla el paso de drogas por las costas del Pacífico, está vinculada al cartel mexicano de Sinaloa, a quienes ha brindado por décadas el servicio de seguridad y logística. Por ejemplo, aseguraba el paso de cargamentos de droga que provenía desde Colombia, atravesaban Manabí y Guayas y salían rumbo hacia Centroamérica en lanchas rápidas.

A los Choneros, organización que tuvo orígenes en la década de los 90, se le adjudican todo tipo de delitos como extorsiones, asesinatos, robos, secuestros, atentados y más.

Su expansión se ha dado en asociación con carteles internacionales, domina pabellones en los reclusorios, según información de la policía, y hasta 2020, cuando murió Rasquiña, controlaba a otros grupos delincuenciales. Pero la desaparición del líder inicial abrió una brecha sangrienta por la disputa del poder que ahora mantienen como bandas rivales a agrupaciones como Los Tiguerones, Los Lobos o Los Chonekillers, antes aliados.

Adolfo Macías cumple desde 2011 una condena de 34 años de prisión.

Su imagen es inconfundible: larga y abultada barba, melena ondulada, barriga sobresaliente y gran contextura. Le gusta ser observado, de ahí que no escondiera la serie de privilegios de los que gozaba en prisión. Por el contrario, los exponía en videos que circulaban en redes sociales, fotografías y hasta murales con su imagen dentro de las cárceles en una especie de desafío al Estado.

Fiestas, mujeres, objetos prohibidos como armamento, tecnología, licor, gallos de pelea, joyería o artículos suntuosos son algunos de los lujos que, según las numerosas requisas que las autoridades han hecho en los últimos años, tenía en la cárcel de la Regional, ubicada dentro de un complejo penitenciario en el que también se encuentra la Penitenciaria del Litoral, la cárcel más grande y peligrosa del país, en la ciudad de Guayaquil, unos 270 kilómetros al suroeste de la capital.

En ese centro, el ejercía el dominio junto a Los Choneros, según han reconocido las propias autoridades penitenciarias.

Hace pocos días, tras el presunto escape que dejó a las autoridades con el operativo listo para su traslado a la cárcel de máxima seguridad conocida como La Roca, en el mismo recinto carcelario, circularon imágenes de esa intervención policial que mostraban su celda y que más bien se asemejaba a un cuarto de hotel.

Una pintura enmarcada con su imagen lucía en la habitación. En ella viste con una toga, pues se graduó como abogado en la cárcel —según el registro inscrito en el portal de la Secretaría Nacional de Educación Superior—, lo que contrastaba irónicamente con armas de fuego y dinero.