¿Quién sabe qué esperar realmente en campaña de NFL?

La NFL jamás manifestó dudas de que inauguraría a tiempo su campaña. Durante meses, se apegó a sus planes, incluso en momentos en que la pandemia de coronavirus alteraba el panorama de todos los demás deportes en todos los niveles.

El jueves, se realizará el partido inaugural de la temporada, entre Kansas City, el monarca del último Super Bowl, y Houston. posiblemente con fanáticos en el graderío.

Pero el deporte más popular de Estados Unidos debe reconocer que los desafíos fuera del terreno podrían ser mayores de los que enfrente en el ámbito deportivo. Tan sólo hace un par de fines de semanas, se registraron 77 falsos positivos en las pruebas de COVID-19.

“Vamos a tener que ser flexibles y adaptables”, dijo el doctor Allen Sills, jefe médico de la liga, quien en 2020 será probablemente el ejecutivo más visible de la NFL, por una buena razón. “Pienso que esto es algo que seguiremos rastreando y monitoreando. Si esto nos ha enseñado algo es que hacer proyectos con tres o cuatro semanas de adelanto puede ser algo dañino”.

Muchos hubieran dicho que la decisión de jugar un deporte de contacto no sólo es peligrosa sino temeraria. Sesenta y siete jugadores de la liga prefirieron abstenerse de participar en la campaña.

Sin embargo, parece que la gran mayoría de los jugadores entrenadores, ejecutivos y, desde luego, dueños, prefirió apegarse al libreto, incluso con el riesgo que conlleva el COVID-19.

“Simplemente pensé en todas las cosas que podían pasar”, dijo Von Miller, linebacker estelar de los Broncos, quien se recuperó del coronavirus. “Esta temporada es diferente a cualquier otra. Sopesé los aspectos positivos y negativos, y tomé la decisión de jugar. Pensé en que tengo asma, hablé con mi agente de todas las opciones y llegamos a una decisión.

“Siento que todos los jugadores deberían hacer eso. Todos los jugadores deberían pensar en todo lo que pueden hacer”.

La NFL considera que ha pensado precisamente en todo lo que puede hacer a fin de que haya el ambiente más seguro posible en sus partidos. Sin embargo, algunos clubes prevén abrir las puertas a los espectadores.

Los Dolphins han anunciado sus planes para recibir a unos 13.000 fanáticos en el graderío el 20 de septiembre.

Sí, hay problemas de disparidad competitiva. Pero si un municipio permite público y el otro no, ¿puede intervenir la liga?

“Es muy duro”, dijo el entrenador de los Vikings, Mike Zimmer. “Algunos estadios están permitiendo que ingrese gente, y parece que no vamos a tener acá fanáticos pronto, lo que es muy desagradable, porque tenemos seguidores increíbles, y ellos hacen que este lugar vibre cada domingo. Pero la mejor forma de tener ventaja de local consiste en jugar bien, ejecutar las jugadas, derribar a los rivales, no cometer errores ni castigos, no perder balones, todo eso”.

Algunos equipos tienen grandes ventajas de cara a una campaña como ninguna otra, independientemente de que haya o no público en las butacas.

ESTABILIDAD

¿Alguien quiere saber qué equipos que lucen fuertes de cara a una temporada que está por comenzar con la esperanza de completar los 16 encuentros? La lista debe incluir a Nueva Orleáns, Kansas City, San Francisco, Buffalo, Baltimore y Seattle. Sí, son equipos que avanzaron a los playoffs en 2019, realizaron pocos cambios significativos y lucen en buena forma.

“Hemos añadido a unos cuantos jugadores, tratando de ser inteligentes”, dijo el entrenador de San Francisco, Kyle Shanahan. “Y hemos incorporado a un par de coaches distintos, pero la base de nuestro equipo no ha cambiado, especialmente nuestra defensa y nuestro coordinador defensivo. Yo sí creo que eso ayuda mucho, especialmente si consideramos dónde nos quedamos”.

Entre los equipos que podrían pasar penurias tras una serie de cambios en el receso entre campañas figuran los Giants, Panthers, Browns, Raiders, Jaguars y Lions. Ninguno de esos conjuntos avanzó a los playoffs hace un año.

Tampoco se puede esperar una transición fácil para Joe Burrow, la primera selección del draft. Para cualquier quarterback es difícil llegar a un mal equipo, incluso en circunstancias normales.

CAMBIOS Y VIAJES

Nadie está recorriendo más distancia que Tom Brady, el menos en cuanto a lo que se refiere a los logros de su equipo anterior, comparados con los del actual. En cuestión de kilómetros, viajará más Philip Rivers, quien se mudó de Los Ángeles a Indianápolis, o Tudd Gurley, quien dejó también a un equipo angelino para llegar a Atlanta.

Pero ningún cambio es tan significativo como el de Brady, seis veces monarca del Super Bowl.

A los 43 años, la mayoría de los jugadores busca cambiar el fútbol americano por el golf. Brady, en cambio, se ha incorporado a los Buccaneers, un equipo habituado a ocupar los últimos puestos.

La última vez que Tampa Bay llegó a los playoffs fue en 2007, un año en que Brady guio a Nueva Inglaterra a una campaña regular invicta.

Aunque la misión no es tan difícil como la que Burrow enfrenta con los Bengals, Brady reconoce que su decisión constituyó una apuesta, si bien está rodeado de talento destacado en la ofensiva.

“Es un grupo bueno y trabajador, con jugadores muy inteligentes”, resaltó Brady. “Dependerá de todos nosotros estar unidos y ver cómo podemos hacer que esto funcione”.

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