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La esperada reacción de Fidel Castro ante la normalización de relaciones con Estados Unidos llegó este lunes en la noche.

En un mensaje a la Federación Estudiantil Universitaria, el líder cubano de 88 años dijo no confiar en la política de EE. UU., pero tampoco rechaza una solución pacífica. Además sirve para confirmar que apoya la decisión de Raúl Castro.

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“No confío en la política de Estados Unidos ni he intercambiado una palabra con ellos, sin que esto signifique, ni mucho menos, un rechazo a una solución pacífica de los conflictos o peligros de guerra. Defender la paz es un deber de todos”, señaló en una carta firmada el 26 de enero a las 12:35 del mediodía leída por un estudiante en el paraninfo de la Universidad de La Habana, al conmemorarse los 70 años de su ingreso en la entonces única institución de educación superior.

“Cualquier solución pacífica y negociada a los problemas entre Estados Unidos y los pueblos o cualquier pueblo de América Latina, que no implique la fuerza o el empleo de la fuerza deberá ser tratada de acuerdo a los principios y normas internacionales. Defenderemos siempre la cooperación y la amistad con todos los pueblos del mundo, y entre ellos los de nuestros adversarios políticos. Es lo que estamos reclamando para todos”, agregó.

El largo silencio del ‘Comandante’, como le siguen llamando sus simpatizantes, disparó los rumores sobre su muerte porque no recibió a los tres agentes de la inteligencia cubana condenados en Estados Unidos por infiltrarse en círculos anticastristas y que fueron intercambiados por el excontratista Alan Gross, condenado en la isla por introducir equipos para conexión de internet satelital.

Y tampoco se había pronunciado por la nueva etapa de deshielo con la administración estadounidense, el enemigo durante más de 50 años.

La curiosidad por su estado de salud no se calmó cuando el día 11 dio señales de vida al enviar una carta al exfutbolista Diego Armando Maradona.

En el texto de este lunes, el exgobernante hace repaso de su infancia, su vida “cómoda”. Dice que escapó “milagrosamente de la riqueza”; afirma que si regresara ahora a la universidad, “sin vacilar” elegiría una “carrera científica”.

Se refiriere a la civilización griega, a la influencia de Marx; asegura que pudo “prescindir de las ilusiones burguesas, cuyos tentáculos lograron enredar a muchos estudiantes cuando menos experiencia y más ardor poseían”. Sostiene que Lenin fue “genio de la acción revolucionaria”.

Pero lo más claro es que ratifica que “el Presidente de Cuba ha dado los pasos pertinentes de acuerdo a sus prerrogativas”, al tiempo que advierte de “los graves peligros que amenazan hoy a la humanidad tendrían que ceder paso a normas que fuesen compatibles con la dignidad humana. De tales derechos no está excluido ningún país. Con este espíritu he luchado y continuaré luchando hasta el último aliento”.

Reaparece Fidel Castro, no rechaza solución pacífica con EE. UU