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(AP) — El organismo encargado de juzgar los crímenes cometidos durante el conflicto armado colombiano rechazó el miércoles extraditar al exjefe de las FARC Seuxis Paucias Hernández, alias Jesús Santrich, a Estados Unidos y pidió a la fiscalía disponer su inmediata liberación.

Santrich fue detenido en Bogotá por su presunta responsabilidad en un plan para enviar diez toneladas de cocaína al Cártel de Sinaloa en México que terminarían en Estados Unidos, y actualmente se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad La Picota, al sur de Bogotá.

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La Justicia Especial para la Paz (JEP) alegó en su resolución que “las pruebas (contra Santrich) no permiten evaluar la conducta ni establecer la fecha precisa de su realización”, según publicó en Twitter. De acuerdo con la orden de detención emitida por Estados Unidos, el plan de Santrich para enviar la droga a ese país fue posterior a la firma del acuerdo de paz ente el gobierno y las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en 2016.

En una entrevista con la local radio Caracol desde La Picota, Santrich señaló que “la decisión de la JEP ha sido la estocada final para que se derrumbe ese sucio montaje que hizo el Departamento de Estado (de Estados Unidos) y la Fiscalía General de la Nación contra mí y espero que el gobierno y otras instancias respeten ese fallo”.

La Procuraduría Nacional apelará la decisión de la JEP, dijo el procurador Fernando Carrillo a periodistas.

Horas después, el fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, sostuvo en una rueda de prensa que aunque su despacho no ha sido formalmente informado de la decisión de la JEP, ese tribunal “adoptó una decisión que desafía la evidencia aportada por los Estados Unidos y por esta fiscalía. Las pruebas son concluyentes, inequívocas, los hechos ocurrieron después del 1 de diciembre del año 2016; hace trizas la cooperación judicial internacional”.

Por tanto, agregó, decidió presentar su renuncia al cargo porque “este desafío al orden jurídico no será refrendado por el suscrito. Mi conciencia, mi devoción por el Estado de derecho me lo impiden”.

Por la tarde, a las afueras de la Fiscalía se realizó un plantón con unos 50 seguidores de Santrich, entre ellos su abogado, Gustavo Gallardo, quien dijo a la AP que solicitan “que no dilate la orden de libertad a Santrich” y que “también estamos aquí por solidaridad con él, porque no debió estar detenido y lleva recluido casi un año en la cárcel”.

El presidente Iván Duque, quien se encontraba en la ciudad de Medellín, regresó sorpresivamente a Bogotá y convocó a una reunión con varios de sus ministros y otros asesores para evaluar la renuncia del fiscal general, el asesinato de varios exmiembros de las FARC y la situación de Santrich, se informó.

Posteriormente condenó el fallo y dijo que su gobierno respaldaría una medida de la Procuraduría Nacional para apelar la decisión.

“Como presidente de la República, he estado, estoy y estaré siempre listo a firmar la extradición de alias ‘Jesús Santrich’ y de cualquier otro sindicado por narcotráfico”, afirmó en un discurso nocturno. “La genuina verdad, la genuina justicia, la genuina reparación y la genuina garantía de no repetición de las víctimas quedarían en riesgo en caso de tolerar la reincidencia criminal”.

Más temprano, la policía colombiana ofreció una recompensa por información que permita ubicar a los autores del crimen de un excomandante de las FARC, el primero de ese rango en ser asesinado desde el acuerdo de paz.

El crimen ocurrió la víspera en la población de Tulúa, en el departamento del Valle del Cauca, cuando Jorge Enrique Corredor, de 49 años y conocido como Wilson Saavedra, fue sorprendido por desconocidos que le dispararon mientras se encontraba en un establecimiento público al parecer almorzando.

Saavedra había sido comandante de uno de los frentes de las FARC y actualmente se dedicaba a un proyecto agrícola en esa región con otros 30 exguerrilleros, se informó.