Semana de violencia del narco inquieta a mexicanos

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El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, flanqueado por el secretario de Defensa, general Luis Crescencio Sandoval, a la izquierda, y el secretario de Marina, José Rafael Ojeda, pasan revista a las tropas de la Guardia Nacional, en Ciudad de México, el 30 de junio de 2019. (Foto AP/Christian Palma, Archivo)

Los tiroteos y los incendios provocados por los cárteles del narcotráfico en cuatro estados en el transcurso de varios días la semana pasada han hecho que los mexicanos se pregunten por qué lo hicieron y qué es lo que quieren las bandas criminales.

Los ataques causaron la muerte de 11 personas, entre ellas un niño y cuatro empleados de una emisora de radio que fueron baleados azarosamente el jueves en las calles de Ciudad Juárez, limítrofe con El Paso, Texas.

Dos días antes, más de dos docenas de tiendas de una conocida cadena minorista nacional fueron incendiadas en el estado de Guanajuato. En el vecino estado de Jalisco se le prendió fuego a coches y autobuses. Y una veintena de vehículos fueron quemados el viernes en ciudades de la frontera con California.

El gobierno federal desplegó soldados y elementos de la Guardia Nacional para calmar los temores de la población, pero el estallido de violencia generó dudas sobre la estrategia del presidente Andrés Manuel López Obrador de poner toda la responsabilidad de la seguridad pública en manos de los militares en lugar de en las fuerzas policiales civiles.

Algunos rápidamente calificaron los incendios provocados y los ataques con armas de fuego como terrorismo, aunque el gobierno lo negó. El secretario de Gobernación (Interior), Adán Augusto López, afirmó que “no son atentados terroristas; no hay que magnificar los hechos”.

Pero no está claro cuál era el objetivo.

“Yo creo que la instrucción que le dieron a estos sicarios era generar caos”, estimó el analista de seguridad mexicano Alejandro Hope. “Generar caos, genera incertidumbre, genera miedo. Dispara a lo que se mueva. Eso, porque eso sí es generar terror”.

Pero, acotó, el terrorismo “implica intencionalidad política… No sé cuál sería la intecionalidad política en este caso”.

López Obrador insinuó el lunes que los atentados eran parte de una conspiración política en su contra por parte de opositores que él llama “conservadores”, y sostuvo que “no hay ningún problema mayor” de seguridad.

“Yo no sé si haya conexión o mano negra, si se haya instrumentado esto, si se haya articulado”, manifestó. “De lo que no tengo duda es de que nuestros opositores, los conservadores corruptos, sí ayudan en la propaganda negra”.

El secretario de Defensa, Luis Cresencio Sandoval, afirmó más tarde que los cárteles habían arremetido porque han sido debilitados.

“Quieren sentirse aún fuertes y generan situaciones de violencia donde a manera de publicidad puede estar mandando sus mensajes que aún son fuertes”, declaró.

La alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, sonó muy diferente el viernes, cuando lanzó un inusual exhorto público a los cárteles para que dejaran de atacar a civiles inocentes.

“Le decimos al crimen organizado, a quien está cometiendo estos delitos, que Tijuana se va a permanecer en activo cuidando a los ciudadanos”, manifestó Caballero en un mensaje por video. “Y también les pedimos que cobren las facturas a quienes no les pagaron lo que les deben, no a las familias, no a los ciudadanos que trabajan”.