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LA PAZ, Bolivia (AP) — Evo Morales cayó por “traiciones”, “errores” y porque “algunos se emborracharon de poder”, dijo el martes a The Associated Press la presidenta del Senado, Mónica Eva Copa, quien hoy ocupa el cargo político más alto en el partido del expresidente, quien renunció el 10 de noviembre cercado por protestas y se exilió en México.

“Evo y los actores principales del Movimiento al Socialismo (MAS) deben responder qué paso con el partido. Yo veo que el expresidente convivió con el enemigo, pero también hubo errores y uno ellos fue que algunos se emborracharon de poder”, aseguró la legisladora.

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Entre los enemigos, Copa incluyó al mando militar y policial, con cuyos jefes Morales se reunía cada lunes. “Que las FFAA le pidan que renuncie es traición; que la policía se amotine, es traición. Eso me sorprendió”, comentó.

Copa explicó que esos hechos vienen a reforzar la tesis de un golpe de Estado, pero también reconoce que, finalmente, “la historia nos dirá qué fue”.

Con 32 años, Copa es una de las senadoras más jóvenes y hasta antes de su designación era desconocida. Tras la renuncia de Morales y el desbande de su gobierno, esta trabajadora social emergió del anonimato y ayudó a encaminar una ley para llamar a nuevas elecciones junto con la oposición, lo que apaciguó las protestas.

Morales renunció tras acusaciones de haber orquestado un fraude para reelegirse a un cuarto mandato consecutivo. Una auditoria de la Organización de Estados Americanos ratificó irregularidades y recomendó repetir la votación. Tras su huida a México, sus partidarios iniciaron una ofensiva que derivó en la muerte de 33 personas, según el último recuento del Defensor del Pueblo.

El país comenzó a recobrar la normalidad el lunes tras 35 días efervescencia social.

Copa vive en un barrio de la vecina ciudad de El Alto, bastión de Morales. En las últimas semanas, muchas noches no regresó a casa a dormir para atender a su niña de siete meses debido a múltiples reuniones hasta el amanecer en medio de la crisis.

Ahora “a nosotros nos toca dar la cara, gente elegida por el pueblo, que nunca pensó en llegar a la Asamblea Legislativa. Otros eran los que aparecían en los medios; nosotros estamos conectados con nuestras bases”, expresó.

Hasta antes de la dimisión de Morales, la oposición cuestionaba al MAS –su bloque político– por imponer su mayoría para evitar la fiscalización al gobierno. Ninguna iniciativa opositora prosperaba en el Legislativo, recuerda el senador Oscar Ortiz, pero tras la crisis ese partido posibilitó encaminar la nueva elección, que sería celebrada en los próximos meses.

Desde México, Morales dijo a la AP hace un par de semanas que esperaba que los legisladores de su partido, siendo mayoría, rechazaran su renuncia, lo que le habría permitido regresar a su país.

Según Copa, la prioridad ya no era la renuncia de Morales, sino “frenar las muertes y el caos” en que quedó Bolivia.

Morales gobernó casi 14 años, el mandato más largo de la historia, y dominó todos los espacios del poder. A menos de un mes desde su caída, su presencia ya no se siente en los pasillos de la Asamblea Legislativa, salvo en algunos retratos que todavía cuelgan de algunas paredes de este edificio histórico.

En el MAS todavía lo ven como a su líder y están seguros de que señalará el camino para recomponer el partido y elegir a los candidatos. Nadie vislumbra un nombre que destaque. El expresidente lo era todo en su partido