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Él es Seth DeValve, ala cerrada de los Cleveland Browns.

Su papel en el duelo de pretemporada ante los New York Giants fue irrelevante tras atrapar dos pases para sólo dos yardas, pero es lo que hizo antes del encuentro lo que resultó relevante.

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DeValve fue uno de los 12 jugadores de los Browns que se arrodilló durante la ceremnia del himno previa al juego ante los Giants y al hacerlo, se convirtió en el primer jugador de raza blanca que toma un papel activo en la protesta por los derechos civiles de la comunidad afroamericana en EEUU, de la cual su esposa es parte.

“Quise aprovechar la oportunidad con mis compañeros durante el himno para unirme y rezar por nuestro país y también para llamar la atención de que tenemos trabajo por hacer. Por eso hice lo que hice”, señaló DeValve luego del encuentro.

“Yo mismo educaré a niños que no se parecerán a mí y quiero hacer mi parte para hacerlo en un ambiente que sea mejor para ellos que el que tenemos ahora”, agregó.

La acción de DeValve, quien está en su segunda temporada en la NFL, aunque de forma más activa, se suma a las muestras de solidaridad de otros jugadores de raza blanca como Derek Carr, de los Oakland Raiders, o Chris Long, de los Philadelphia Eagles, entre otros, quienes apoyaron sus manos en los hombros de compañeros de equipo afroamericanos que protestaron los últimos días por la injusticia social en contra de su comunidad.

La protesta fue iniciada hace un año por el ahora ex quarterback Colin Kaepernick, quien luego de anular su último año de contrato con los San Francisco 49ers, no ha sido contratado y sólo ha sido invitado a entrevistarse por un equipo, los Seattle Seahawks, en lo que varios jugadores de la NFL han calificado como una acción premeditada de los dueños de la NFL para bloquear su desarrollo.

Con dos años en la NFL y sin una etiqueta que lo identifique como un jugador clave en la NFL o al menos para su equipo, DeValve demostró tener una fuerte unión con sus compañeros y dio un primer paso que varios jugadores afroamericanos habían solicitado: que compañeros de raza blanca se unieran a ellos para reforzar su mensaje.

DeValve es un jugador que, según su biografía en los Browns, no es ajeno al involucramiento social. En su paso por la preparatoria hizo varios voajes a Tijuana, México, para apoyar a varias comunidades de la ciudad fronteriza.

Estudio en Princeton y tras ser seleccionado en la cuarta ronda del Draft de 2015 por Cleveland, se convirtió en el jugador de esa univeridad elegido más alto en la hiatoria de moderna del reclutamiento.

Su pasatiempo está relacionado con la música, pero no sólo escucharla. También toca guitarra, el bajo y la baterìa en su tiempo libre.

En su primer año en la NFL, DeValve, nacido el 29 de enero de 1993 en Manchester, Connecticut, jugó en 12 partidos y fue titular en dos. Sumó 10 recepciones para 127 yardas y dos touchdowns. Su mejor juego en 2016 fue en una derrota ante los Giants por 27-13 en la que atrapó tres envíos para 39 yardas, el más largo para 21 yardas.

DeValve no es un jugador de renombre, pero su acción el lunes podría abrir el sendero que otros podrían seguir.

Pat McManamon contribuyó con este reporte.