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Ante todo debemos preguntarnos ¿por qué comemos?, ¿por qué el ser humano no para de comer cuando ha ingerido suficientes alimentos?, ¿es acaso que se tiene hambre realmente?; sin embargo, puede ser que las respuestas sean: porque se está alegre, o aburrido, o se tiene ansiedad, y otras veces no se sabe ni porque se come. Entonces podemos evaluar el comportamiento generalizado de que se come emocionalmente, y por ende padecemos algunas veces de pesadas digestiones, acidez, dolores de cabeza, y sin dudas el cuerpo se enferma.
Desde otro ángulo para nadie es un secreto el cambio que ha experimentado el mundo en los últimos años, consecuencias del desarrollo tecnológico y del que la industria de los alimentos no se escapa. Entonces el hombre ya casi no pasa trabajo ni gasta energía, si quiera para conseguir alimentos, y consecuentemente conlleva al sedentarismo y a un exceso de alimentación, siendo un problema reciente al que el organismo humano nunca se había tenido que enfrentar. La cuestión está motivada en cómo resolverlo, ya que nos faltan mecanismos que frenen o nos defiendan de ese dramático problema.
Según los naturalistas somos lo que comemos y no les falta razón, es que la comida te forma o te deforma, pero el único culpable es uno mismo. Si además de tener una carga energética desfavorable se saborean todos los pellejitos (pieles) del pollo asado o frito, o se relame un chicharrón (la corteza) de cerdo, y se incluye un rico postre, y concluyentemente se le ponen tres o cuatro cucharaditas de azúcar al café o té que se toma para terminar de comer y todo acompañado de uno o dos refrescos de gaseosa o soda, las arterias se están convirtiendo en cañerías atascadas y dicho de otro modo, se está provocando un envejecimiento acelerado o prematuro. En consecuencias, si se quiere tener una vida saludable habrá que cuidar la alimentación y por ende dejar de comer esas cosas, de abusar de las grasas y el azúcar, y siempre pensar como regalarse una mejor alimentación diariamente, como muestra la siguiente gráfica:
Un punto importante es no responder ante el hambre emocional que se manifiesta repentinamente a partir de los antojos de comidas específicas sobre todo de las golosinas, que necesitan satisfacer al instante, y que no hay cantidad que llene, pero luego se siente culpable de comerlas. Sin embargo, por el contrario la verdadera necesidad de comer, o sea el hambre real aumenta gradualmente y se satisface con lo que premeditadamente es seleccionado como lo más saludable de las opciones al alcance, pero se puede esperar hasta la hora debida, y por supuesto, como resultado se siente bien y con energía; entonces, aprender a conocer si el cuerpo en realidad necesita alimento y en qué medida es el punto a considerar para comenzar a comer nutritivamente balanceado, justo lo necesario y cubriendo un horario con la frecuencia apropiada.
También recomiendo tomar suficiente agua, que será lo mejor para beber acompañándonos en todo momento, todo el día y todos los días, y por supuesto con nuestros alimentos. Entonces, no se debe acompañar la comida con gaseosas (sodas) y en su lugar tomar agua, o una copa de vino y hasta una cerveza, que son preferibles beberlas ya que tienen componentes naturales y no contienen sodio. Tampoco hay que exagerar cuando por excepción las personas se premien con el plato preferido o participando de una barbacoa con los amigos, las que se disfrutarán sin excesos.
Esta actitud de aprender a comer balanceado nutritivamente, lo suficiente, con la frecuencia correcta, y por supuesto, sin perder el amor por la comida, o sea premiándose alguna que en otra ocasión con el plato favorito, pero comiendo justo lo necesario para quedar satisfecho, haciendo conciencia de los valores nutritivos y los balances necesarios, dejará poco a poco los deseos de comer por instintos emocionales en exceso, y solo se hará programada mente y de acuerdo a la necesidad real del organismo. Entonces, cuando se vaya a pesar y sorprenda un aumento de peso que no se necesitaba, evite la depresión por ese sobre peso y no le diga a la entrenadora personal que no se sabe que pasó, por el contrario, considere esforzarse un poco más y regresar al peso apropiado.
En el próximo articulo ampliaremos esta temática por ser de gran importancia para nuestra comunidad; no obstante, Calvet Personal Training LLC tiene la guía que necesitas en el 7428 S Dixie Hwy, West Palm Beach, FL 33405, así que se puede hacer una cita llamando al 561-512-9081, o vía info@calvetpersonaltraining.com o simplemente visita www.calvetpersonaltraining.com.

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