Simone Biles vuelve al escaparate olímpico, mejor preparada para la presión

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(AP) — Simone Biles no está “curada”. Una cura implicaría poner fin a lo que pasó, con una victoria decisiva.

La superestrella de la gimnasia ha aprendido algo en los tres años transcurridos desde aquellos días extraños e inciertos en Tokio, cuando privilegió su salud mental y su seguridad personal, por encima de la búsqueda de más gloria olímpica. Supo que la batalla para protegerse a sí misma jamás termina. Nunca se gana.

Aprendió esa lección frente a la atención mundial en Japón, adonde llegó como el rostro de los Juegos Olímpicos, sólo para retirarse de múltiples competiciones, incluida la final por equipos, a raíz de que su cuerpo simplemente dejó de hacer lo que le pedía el cerebro.

Biles le dio nombre a aquella sensación con el término de “twisties”. En la superficie estaba bien. En lo más profundo algo andaba mal y era difícil definirlo.

“Ella no puede explicarlo siquiera, y los médicos a quienes consulta probablemente tampoco se lo pueden explicar”, dijo Laurent Landi, quien junto a su esposa Cecile ha entrenado a Biles desde 2017. “Es un trauma que le ocurrió y que llegó en un mal momento, y ella no pudo manejarlo. Es tan simple como eso. Ella no pudo funcionar. No pudo ser gimnasta en ese momento”.