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Las caravanas de migrantes que entraron a México a finales de octubre y confluyeron en Tijuana en las últimas semanas están cerca del punto crítico ante su hacinamiento en un albergue de esta ciudad fronteriza. En el albergue instalado en la unidad deportiva Benito Juárez, las autoridades municipales señalaron en su último registro que había 6.062 personas, 516 niñas, 542 niños, 1.127 mujeres y 3.877 hombres. De acuerdo con medios locales, las autoridades estudiaban este miércoles la posibilidad de habilitar un segundo refugio para los migrantes de la caravana.

En este espacio, ubicado en la zona norte de Tijuana, se preveía atender a unos 2.000 migrantes, pero la cifra se ha triplicado. Esa situación ha sido señalada como un potencial “foco rojo” por autoridades sanitarias ya que podrían propiciar enfermedades respiratorias, intoxicaciones y contaminación de los alimentos. La mayoría duermen en improvisadas casas de campaña al aire libre y con limitados servicios sanitarios y, con la llegada de varios miles más, en condiciones de hacinamiento.

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Según han informado diferentes medios locales este miércoles, las autoridades de Tijuana evaluaban este miércoles otro espacio, el área de eventos conocido como El Barretal, como un posible segundo albergue para los migrantes. “Estamos analizando con qué instalaciones cuentan para ver si existe la posibilidad de que aquí fuera el albergue alterno; eso ya lo va a hacer público cuando se tome la decisión definitiva”, ha dicho Alfonso Álvarez Juan, secretario de Desarrollo Social en Baja California, al diario El Sol de Tijuana.

La organización Amnistía Internacional ha denunciado este miércoles las condiciones insalubres de los migrantes en el albergue así como la escasez de alimentos y agua. Aminstía destaca que según autoridades federales, estatales y municipales que en los próximos días los migrantes “no tendrán suficiente comida, agua ni servicios de salud, lo que propiciará que se propaguen enfermedades”.

Según autoridades mexicanas, unas 9.000 centroamericanos llegaron a México desde el 19 de octubre en distintos grupos, de los cuales más de 7.000 arribaron a Mexicali y Tijuana, estado de Baja California, para allí pedir asilo en Estados Unidos.

Los migrante que permanecen en la frontera mexicana con EE.UU. podrían esperar hasta dos meses para que sus solicitudes de asilo comiencen a ser atendidas, según pronostica este miércoles Steve Bansbach, un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).