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El estado de Texas ha ejecutado este martes por la noche al afroamericano Christopher Young, de 34 años, por el asesinato de un dependiente de una tienda en San Antonio (Texas) tras un intento de robo en 2004. Los abogado del ejecutado apunta que la junta estatal de indultos ha rechazado su pedido de clemencia porque es negro.

Christopher Young, que entonces tenía 21 años, nunca negó el asesinato, que fue grabado en una cámara de vigilancia de la tienda, pero insistió en que estaba borracho y que no tenía la intención de matar a Hasmukh “Hash” Patel, de 53 años, en un intento de robo después de beber casi dos docenas cervezas y consumir cocaína ese 21 de noviembre de 2004.

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De acuerdo con documentos judiciales, Young agredió sexualmente a una mujer en su departamento con sus tres hijos pequeños presentes, y luego la obligó a llevarlo en su automóvil. Ella logró escapar. Entonces, el ejecutado robó un coche a punta de pistola y condujo hasta el Mini Food Mart donde disparó al propietario. Young fue arrestado 90 minutos más tarde tras recoger a una prostituta y conducir hasta una casa. Aparcó el vehículo robado afuera y la policía de San Antonio le detuvo.

Young le dijo a la AP que el tiroteo se debió a una disputa que creía que involucraba a la madre de uno de sus tres hijos y el dueño de la tienda. Dijo que la mujer le mintió. “No era un tipo malo”, dijo Young sobre Patel. “Estaba borracho. Conocía a la víctima. Todo el enfrentamiento salió mal. Pensé que estaba buscando un arma y disparé”.

Young y Patel se conocían, y los miembros de la familia de Patel habían expresado que no querían que Young muriera. En su declaración final desde la cámara de la muerte, Young dijo: “Quisiera asegurarme de que los Patel sepan que los quiero como me quieren ellos a mí”, según notificó el Departamento de Justicia Criminal de Texas (TDCJ, en inglés).

“Asegúrate de que los niños en el mundo sepan que me están ejecutando y que los niños a los que he estado asesorando mantienen esta pelea en marcha”, añadió.

Los abogados de Young demandaron a la Junta de Indultos y Libertad Condicional por rechazar un pedido de clemencia en el cual alegaron que “ya no era el joven que había sido condenado”, que sentía “verdadero remordimiento” y que el hijo de Patel no quería que lo ejecutaran. La semana pasada, el hijo de la víctima, Mitesh, participó en una protesta para pedir al estado de Texas que no ejecutase al condenado, al defender que no sería un “desenlace positivo” para su familia.

En la demanda por derechos civiles, sus abogados argumentaron que un reo blanco, Thomas Whitaker, condenado a muerte por el asesinato de su madre y su hermano, se benefició con una inusual conmutación de pena. Young es negro y su raza “parece ser la fuerza motriz en este caso”, dijo el abogado David Dow.

Pero un juez federal en Houston desestimó la demanda y se negó a detener la ejecución, y horas después, el martes, la 5ª Corte de Apelaciones del Circuito de los EE. UU. rechazó una apelación a esa decisión. Los abogados de Young no llevaron el caso al Tribunal Supremo de EE. UU. El procurador Stephen Hoffman dijo que la demanda de derechos civiles era una táctica dilatoria, indebida, especulativa y “deficiente en cuanto a la legalidad y los hechos”.

Cuando la dosis letal comenzó a tener efecto, Christopher Young maldijo dos veces y dijo que la droga le quemaba la garganta. “Lo saboreo en mi garganta”, dijo. Luego se quedó inconsciente y dijo algo incomprensible. En aproximadamente 30 segundos, dejó de moverse y fue declarado muerto a las 6:38 p.m en la prisión de Huntsville (cercana a Houston), según el TDCJ. Habían pasado veinticinco minutos desde que le dieron la dosis letal por primera vez.

Young se convirtió en el octavo prisionero condenado a muerte este año en Texas, uno más que todo 2017 en el estado de pena capital más activo del país. Al menos otros siete internos de Texas tienen fechas de ejecución en los próximos meses.