Tragedias en el fútbol: No se aprenden lecciones del pasado

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La policía reprime con gases lacrimógenos una invasión de la cancha por parte del público, generando una estampida en la que murieron 131 personas en Malang (Indonesia) el 1ro de octubre del 2022. (AP Photo/Yudha Prabow, File)

La policía dispara gases lacrimógenos, cunde el pánico y la gente corre hacia las salidas. Se amontonan frente a ellas y descubren que los portones están cerrados. El estadio se convierte en una trampa mortal.

En medio de la desesperación por escapar, la gente muere aplastada o asfixiada.

El fútbol no parece aprender de sus errores. Lo sucedido el fin de semana pasado en un estadio de Malang (Indonesia), donde 131 personas, incluidos algunos niños, fallecieron en una estampida, es un calco de lo acontecido en el Estadio Nacional de Lima cuando 328 personas fallecieron en 1964, o de los sucesos en un estadio de Accra (Ghana) en el 2001, con un saldo de 126 personas muertas.

El deporte más popular del mundo atrae a menudo vándalos y genera rivalidades que derivan en enfrentamientos violentos. Pero en el estadio del club Arema de Malang no se había permitido el ingreso de hinchas de su acérrimo rival. Estaban solo los aficionados locales y la policía.

“No hubo un solo hincha rival. ¿Cómo puede ser que haya habido más de 100 muertes?”, preguntó entre sollozos Gilana Widya Pramana, presidente de Arema.

Igual que en Lima, en Accra y en otros incidentes de este tipo, la responsabilidad recayó en la policía, que tuvo una respuesta desproporcionada cuando algunos hinchas invadieron la cancha tras la derrota del equipo local, según los entendidos.

Los expertos coinciden en que casi siempre las peores tragedias registrada en el fútbol fueron producto de una respuesta exagerada de la policía y de la falta de medidas de seguridad apropiadas en los estadios. Los entendidos dicen que jamás se debe apelar a los gases lacrimógenos.

Tampoco se deben cerrar con candados las salidas.

“Muy rara vez los aficionados se matan entre sí”, dijo el profesor Geoff Pearson, experto en el tema de la Universidad de Manchester. “No se me ocurre una sola tragedia en la que los causantes no hayan sido estadios inseguros o un desempeño policial inapropiado”.

Indonesia, un país de 273 millones de habitantes que será sede de la Copa Mundial Sub20 el año que viene, es un “gigante dormido”, con una pasión por el fútbol que supera la de muchos de los países más aficionados a ese deporte, según James Montague, un periodista y escritor viajero que estudia ese fenómeno.