Trump se declara inocente a cargos federales de conservar ilegalmente documentos clasificados

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El expresidente estadounidense Donald Trump al llegar a su resort Trump National Doral en Doral, Florida, el 12 de junio de 2023. (Foto AP/Jim Rassol)

(AP) — Donald Trump se convirtió el martes en el primer expresidente en enfrentar a un juez por cargos federales. Se declaró inocente en un tribunal de Miami a decenas de cargos por delitos graves que lo acusan de acopiar documentos confidenciales y desatender las exigencias del gobierno de devolverlos.

La histórica comparecencia, que giró en torno a las acusaciones de que Trump manejó indebidamente los secretos del gobierno que debía proteger en su papel de comandante en jefe, dio inicio a un proceso legal que se desarrollará durante el punto más álgido de la campaña presidencial de 2024, y podría tener profundas consecuencias, no sólo para su futuro político, sino también para su libertad personal.

Trump se enfrentó a su lectura de cargos con su característica actitud desafiante, publicando en redes sociales ataques contra el proceso mientras se trasladaba en caravana hacia el juzgado, e insistiendo — tal como lo ha hecho durante años de problemas legales — en que no ha hecho nada malo y que estaba siendo perseguido por razones políticas.

Pero dentro de la sala permaneció sentado en silencio, frunciendo el ceño y con los brazos cruzados, mientras un abogado rendía su declaración de inocencia a su nombre durante un breve proceso que culminó sin la necesidad de que entregara su pasaporte o se restringiera su libertad de tránsito de alguna otra manera.

La lectura de cargos, aunque a grandes rasgos procesal, fue el capítulo más reciente de una serie de ajustes de cuentas este año para Trump, quien enfrenta cargos en Nueva York relacionados con los pagos que realizó a una actriz porno para mantener en silencio señalamientos de una relación extramatrimonial durante la campaña presidencial de 2016, así como investigaciones en curso en Washington y Atlanta debido a sus intentos de revertir los resultados de los comicios de 2020.

Siempre en modo de campaña, rápidamente cambió la solemnidad del juzgado por la festividad del Versailles, un emblemático restaurante cubano en el vecindario de Little Havana, en donde sus simpatizantes le cantaron “Feliz Cumpleaños” al exmandatario que el miércoles cumple 77 años. Los eventos consecutivos dejan al descubierto la tensión que enfrenta Trump en los próximos meses, mientras busca equilibrar su campaña con las visitas a la corte que son parte de su estatus como alguien que ha sido acusado formalmente de delitos graves en dos ocasiones.

Sin embargo, la gravedad del momento fue inconfundible.

Hasta la semana pasada, ningún expresidente había sido acusado por el Departamento de Justicia, y mucho menos de manejo indebido de información ultrasecreta. El acta acusatoria, desprecintada la semana pasada, imputa a Trump 37 delitos graves — muchos de ellos relacionados con la Ley de espionaje — por almacenar de forma ilegal documentos confidenciales en su alcoba, baño, regadera y otros lugares de Mar-a-Lago y de intentar ocultar los expedientes al Departamento de Justicia mientras los investigadores exigían su devolución. Los cargos conllevan una sentencia de años en prisión en caso de ser declarado culpable.

Trump ha seguido un libreto familiar de proyectarse a sí mismo como la víctima de una persecución política. Atacó al fiscal especial del Departamento de Justicia que presentó el caso, al que se refirió como un “bandido” y “trastornado”, prometió mantenerse en la contienda sin importar lo que pase y se dirigió la noche del martes a sus simpatizantes desde su campo de golf en Bedminster, Nueva Jersey, en donde pronunció un discurso de media hora repleto de falsedades y retórica incendiaria, y amenazó con que, en caso de ser electo, irá tras el presidente Joe Biden y su familia.

“El sello se rompió con lo que han hecho. Nunca debieron hacer esto”, dijo Trump sobre la acusación formal.

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Tucker reportó desde Washington. Los periodistas de Associated Press Jill Colvin en Bedminster, Nueva Jersey y Terry Spencer, Kate Brumback, Curt Anderson y Joshua Goodman, en Miami, contribuyeron a este despacho.