Ucrania necesita más soldados para luchar contra Rusia. Curtidos profesionales colombianos ayudan

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Esta fotografía de 2023 muestra a “Checho” en el Donbás, en el este de Ucrania. Él es un soldado profesional colombiano de Medellín que usa ese sobrenombre y proporcionó la foto. (Cortesía de Checho vía AP)

(AP) — El melodioso español colombiano resuena en un hospital que atiende a soldados heridos en los combates contra las fuerzas rusas en el este de Ucrania.

Las filas ucranianas están mermadas tras dos años de guerra. Mientras enfrenta a la maquinaria de guerra rusa, Ucrania está recibiendo de buen grado a combatientes curtidos en uno de los conflictos más prolongados del mundo.

Soldados profesionales de Colombia refuerzan las filas de voluntarios de todo el planeta que han respondido al llamado del presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy para que combatientes extranjeros se unan a la guerra que libran su nación y Rusia.

Un hombre de 32 años de la ciudad de Medellín intentaba salvar a un colega herido en tres días de intensos combates contra las fuerzas rusas. Drones rusos atacaron al grupo y la metralla de una granada arrojada por uno de ellos le perforó la mandíbula.

“En ese momento que me hirieron, el compañero que iba al lado mío creyó que me habían matado a mí también”, dijo el hombre, cuyo sobrenombre de batalla es Checho. Los combatientes insistieron en ser identificados sólo por sus sobrenombres porque temen por su seguridad y la de sus familias.

“Nos levantamos y nos devolvimos corriendo para poder salvaguardar nuestras vidas”, declaró Checho. “Cuando nos atacaron no teníamos dónde meternos”.

El ejército de Colombia ha luchado contra los cárteles del narcotráfico y los grupos rebeldes durante décadas, por lo que sus soldados son algunos de los más experimentados del mundo.

Con 250.000 efectivos, Colombia tiene el segundo ejército más grande de Latinoamérica, después del de Brasil. Más de 10.000 pasan a retiro cada año. Y cientos se dirigen a luchar en Ucrania, donde muchos ganan cuatro veces o incluso más que los suboficiales veteranos en Colombia.

Según Andrés Macías, de la Universidad Externado de Bogotá, Colombia tiene un ejército grande, con personal altamente capacitado, pero la paga no es muy buena en comparación con otros ejércitos. Macías estudia el trabajo de los colombianos para contratistas militares en todo el mundo.

Los soldados colombianos retirados comenzaron a viajar al extranjero en los primeros años de la década de 2000 con el fin de trabajar para contratistas militares estadounidenses que protegían infraestructura, incluidos pozos petroleros en Irak. Efectivos retirados del ejército colombiano también han sido contratados como entrenadores en los Emiratos Árabes Unidos, y se han unido a la batalla en Yemen contra los rebeldes hutíes respaldados por Irán.

El papel de Colombia como sitio de reclutamiento para la industria de la seguridad global también tiene rincones más turbios y mercenarios: dos colombianos murieron y 18 fueron arrestados tras ser acusados de participar en el asesinato del presidente haitiano Jovenel Moïse.

En el hospital militar que suele atender a soldados ucranianos heridos, un grupo de unos 50 combatientes colombianos pasa la mayor parte del tiempo mirando las pantallas de sus teléfonos: llaman a casa, navegan en internet y escuchan música entre comidas y tratamientos médicos, la mayoría por heridas leves.

En un momento en que los combates con Rusia se encuentran en un impasse, Ucrania está ampliando su sistema para permitir que personas de todo el mundo se unan al ejército ucraniano, dijo Oleksandr Shahuri, funcionario del Departamento de Coordinación de Extranjeros en las Fuerzas Armadas de Ucrania.

En 2022, las autoridades dijeron que 20.000 personas de 52 países estaban en Ucrania. Ahora, manteniendo el secretismo que rodea a cualquier cifra militar, las autoridades no dicen cuántos hay en el campo de batalla, pero sí dicen que el perfil de los combatientes ha cambiado.

Las primeras oleadas de voluntarios procedían en su mayoría de países de habla inglesa o que formaron parte de la antigua Unión Soviética. Hablar ruso o inglés les facilitó integrarse a las fuerzas armadas de Ucrania, explicó Shahuri.

El año pasado, el ejército desarrolló una infraestructura de reclutadores, instructores y oficiales operativos subalternos de habla hispana, añadió.

Héctor Bernal, un ex médico de combate retirado que dirige un centro de medicina táctica en las afueras de Bogotá, dice que en los últimos ocho meses ha entrenado a más de 20 colombianos que posteriormente fueron a combatir en Ucrania.

“Son como los migrantes latinos que se van a Estados Unidos a buscar un mejor futuro”, dijo. “No es que sean voluntarios, no es que vayan a defender otra bandera; simplemente, la motivacion es económica”.