Advertisement

Regalarnos un pequeño respiro durante una jornada ajetreada puede tener efectos muy beneficiosos para la memoria, el funcionamiento cerebral y los sistemas visuales, además de procurar nuestra recuperación mental y física.

¿Cuál es la mejor forma de tomársela? Según expertos citados por la BBC, el mejor momento para la siesta, con base en nuestros ritmos de sueño, es entre 2 y 4 de la tarde. Pero el beneficio de una buena siesta depende también de los efectos que estemos buscando.

Advertisemen

En un estudio de 2009, Sara Mednick, profesora de la Universidad de California, y sus colegas compararon los efectos del sueño en fase REM (de Movimiento Ocular Rápido por sus siglas en inglés), no REM y el descanso durante la vigilia, así como su relación con la resolución de problemas de manera creativa.

En la mañana de la prueba a los estudiantes se les dio un ejercicio en el cual tenían que proponer una palabra asociada con otras tres aparentemente no relacionadas.

Por la tarde hubo algunos que tomaron una siesta REM, otros no REM y un tercer grupo permaneció despierto. Cuando por la noche regresaron para hacer la prueba los que habían tomado una siesta REM reportaron los mejores resultados. Pero esto también implica que para tener mejores resultados hay que dormir más, ya que la fase REM es la última del sueño.

Otros estudios demuestran que las siestas rápidas también tienen beneficios. Investigadores de Australia descubrieron que una minisiesta de 10 minutos es suficiente para recuperarse de una noche con falta de sueño.

Los participantes en el experimento se sintieron menos cansados y más vigorosos y demostraron una mejoría en el rendimiento cognitivo en los 155 minutos siguientes al descanso.

Aunque las siestas de 20 o 30 minutos también pueden tener beneficios, las mejorías cognitivas tardan más en establecerse, ya que los participantes deben recuperarse de la inercia de sueño causada por siestas más largas.

Entrenamiento

Elizabeth McDevitt, del Laboratorio de Sueño y Cognición de la Universidad de California, estudia si aquéllos a los que no les gusta tomar siestas pueden mejorar sus capacidades cognitivas si son entrenados para ello.

Aunque la investigación no ha sido publicada, Elizabeth asegura que hasta ahora parece ser que a los que no les gustan las siestas no se benefician de ellas. Esto implica que si uno no siente la necesidad de dormir es probablemente mejor que no lo haga.

Otros expertos son rápidos a la hora de rechazar la noción del sueño polifásico: una estrategia según la cual la gente duerme durante cortos períodos en el día para, en conjunto, pasar menos tiempo durmiendo en la noche.

De un vistazo lo necesitan

Un 40% de la población duerme la siesta de forma habitual, lo que quiere decir que sienten la necesidad de hacerlo y se benefician de ello.

No lo sustituye

Tomarse una siesta no va a ser nunca tan bueno como una noche completa de sueño. Para tomar una buena siesta hay que consultar con un experto sobre la mejor manera de hacerlo.

 

Una minisiesta basta. Una minisiesta de diez minutos es suficiente para recuperarse de una noche con falta de sueño