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(AP) — La detención del vicepresidente de la Asamblea Nacional y los procesos judiciales contra otros nueve de sus miembros asestaron un duro golpe a la oposición venezolana, que el jueves llamó a concentraciones en todo el país el fin de semana en un nuevo desafío al mandatario Nicolás Maduro.

Las acciones contra los opositores son percibidas por los analistas como un “contraataque” del gobierno para demostrar que aún está fuerte tras el alzamiento militar del 30 de abril, que dejó al descubierto la existencia de fisuras en la fuerza armada y el oficialismo, y seguir golpeando el entorno del líder opositor Juan Guaidó, quien a pesar de haber perdido la inmunidad parlamentaria no ha sido detenido.

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“Vamos a seguir en ofensiva en las calles”, afirmó el jueves Guaidó al descartar que los procesos iniciados contra los congresistas vayan hacer retroceder a la oposición.

El jefe de la Asamblea Nacional consideró como una “atrocidad” la detención del vicepresidente del cuerpo legislativo, Edgar Zambrano, y dijo en conferencia de prensa que el gobierno recurre a la “persecución” de diputados porque busca verse “fuerte cuando no tienen el respaldo del pueblo” y ante la “fractura” de la fuerza armada.

La oposición venezolana en el exterior pidió a la comunidad internacional condenar el arresto de Zambrano y los procesos judiciales contra otros legisladores. Antonio Ecarri, embajador en España de Guaidó, dijo que “la indiferencia no es una opción”.

La detención de Zambrano fue rechazada el jueves por la Unión Europea, 11 países de la región que integran el Grupo de Lima, y la Oficina del Alta Comisionada para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, que instó a las autoridades venezolanas a que lo liberen y detengan los ataques contra la Asamblea Nacional y sus miembros.

Por su parte, el secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo dijo que el arresto de Zambrano “es un acto inaceptable e ilegal que es otro reflejo de la represión del ex régimen de Maduro”.

“Este asalto a la Asamblea Nacional debería servir como un llamamiento a la región y al mundo de que la dictadura no está interesada en soluciones constitucionales a los problemas del pueblo venezolano”, acotó Pompeo en un comunicado.

Estados Unidos advirtió que habría “consecuencias” si no lo liberan de inmediato.

Por la tarde, México reiteró “su absoluto respeto a los principios de no injerencia en asuntos internos de los países. Sin embargo, a través de un comunicado por primera vez manifestó preocupación por “la situación de los derechos humanos, el derecho al debido proceso del pueblo venezolano y la inviolabilidad de la inmunidad parlamentaria de ese país”, en referencia a la detención de Zambrano.

La Asamblea Nacional, de mayoría opositora, no ha definido cómo se reorganizará tras la detención de su vicepresidente y las acciones judiciales que enfrentan más de una docena de diputados, algunos de los cuales han huido del país o se han refugiado en embajadas, lo que deja al Legislativo con limitaciones para alcanzar el quórum requerido para discutir y aprobar leyes.

Al respecto Guaidó aseguró que el quorum de funcionamiento del Congreso está “intacto”.