México: asume Sheinbaum

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Por Gabriel Taborda

Mexicana ―no de otro origen con el que ya la están etiquetando―, de 62 años, científica y académica pero, además, cofundadora del Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, partido político que impulsó y llevó a la presidencia a su sucesor AMLO.

Claudia Sheinbaum asumió el cargo de presidenta de México este martes 1ro. de octubre, un hito sin precedentes. Se convertirá en la primera mujer en presidir la ultra machista sociedad mexicana en dos siglos de historia independiente.

Por el momento no es mucho que comentar, salvo lo que reseñan la mayoría de medios informativos del mundo. Como que se convertirá en una extensión del gobierno de AMLO o que dejó de invitar al Rey de España, Felipe VI.

¿Y qué, preguntaría yo? ¿Qué hay de malo en que sea la continuadora de las políticas de su sucesor AMLO? ¿Acaso la señora Harris, candidata demócrata a la presidencia de este país no continuará las políticas ―buenas o malas― de su sucesor y copartidario Joe Biden?

Que yo sepa, el ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador no tiene condenas judiciales pendientes por mal gobierno, o de haber sido un hombre puesto por la mafia mexicana, lo que durante la campaña electoral de la señora Sheinbaum llegó a sugerirse.

Era de esperarse; es un recurso muy de moda en la extrema derecha mundial para desacreditar gobiernos progresistas en América Latina. Afortunadamente “no cuajó”, como dirían los pasteleros. Sobre la invitación o no al Rey de España a su toma de posesión, hay un poco más de tela que cortar.

Habría que mencionar una carta enviada por AMLO al flamante Rey Felipe VI allá por mayo de 2019. En ella le solicitaba que “pidiera perdón a los pueblos originarios de América Latina por las violaciones a lo que ahora se conoce como Derechos Humanos”.

Felipe VI ni se dio por enterado ni mucho menos dio respuesta a esa carta. Sheinbaum anunció en consecuencia que, ante este silencio, el Rey no estaría invitado a su ceremonia, algo que encuentro consecuente.

Y digo que lo encuentro consecuente basado en la personalidad de la señora Sheinbaum, quien se define a sí misma como “obsesiva” y “disciplinada” a quien sus colaboradores describen como una jefa dura, de mecha corta, que inspira tanto temor como adoración.

Alguien que se siente más cómoda haciendo las cosas en silencio que promoviéndose a sí misma o a sus logros, contraste que halló bastante destacable comparado con la deleznable conducta de algunos pseudolíderes latinoamericanos que gobiernan para la tribuna.

Los analistas dicen que su gobierno intentará mezclar su enfoque científico y pragmático con el populismo de López Obrador.

Hay que anotar que, como gobernadora de Ciudad de México ―una de las capitales más populosas del hemisferio―, en ocasiones se distanció de las políticas de AMLO.

Durante la pandemia, por ejemplo, se abocó a realizar pruebas de diagnóstico de manera agresiva mientras que él se inclinó hacia recetas caseras o amuletos de buena suerte.

Al enfrentar la delincuencia en la Capital, Sheinbaum invirtió en inteligencia y en la policía mientras que él se apoyó en el ejército.

La lista de logros de Sheinbaum es larga: cuenta con un doctorado en ingeniería energética y participó en un grupo de científicos del clima de las Naciones Unidas que recibió el Premio Nobel de la Paz.

Durante la campaña respaldó muchas de las políticas más polémicas de López Obrador, entre ellas una serie de cambios constitucionales que según los críticos socavarán gravemente el sistema de controles y equilibrios democráticos.

Como resultado, la nueva presidenta ha tenido que luchar contra la percepción de sus críticos de que será poco más que un peón de su mentor.

En síntesis, lo mejor que podemos hacer es rogar para que le vaya bien a la señora Sheinbaum; los problemas en nuestra frontera sur son causados por las malas condiciones económicas de los trabajadores mexicanos. Más trabajo es igual a menos emigración.

Coletilla: “Cuando todo es política, todo tiene que ver con el poder. No hay centro, solo hay lados. No hay verdades, solo hay versiones”.