
Las buenas acciones heredadas de padres, abuelos, otros parientes y amigos del círculo de relaciones ofrecen experiencias prácticas dirigidas a la alimentación, habilidades manuales, a la música, al deporte, ejercicio físico, a la convivencia o relaciones sociales que pueden contribuir o no a un apropiado estilo de vida que fortalezcan o debiliten las defensas del cuerpo, el sistema inmune y de hecho la salud.
Reflexionar en cómo se expone la zona abdominal, inflamada en mayor o menor grado, o favorece tener un vientre plano, permite considerar si se cuenta con salud o no, más que la estética, como muchas personas lo consideran.
Y la clave está en cómo lograrlo ya que la inflamación crónica abdominal está relacionada con numerosas afecciones de salud, incluyendo enfermedades cardíacas, Alzheimer y ciertos tipos de cáncer. (chequear fuente https://bit.ly/3XOaYM1
Comer más alimentos de origen vegetal como frutas, los propios vegetales, nueces, semillas y legumbres son ricos en nutrientes y antioxidantes que pueden dar una ventaja contra los patógenos dañinos.
Los antioxidantes en estos alimentos ayudan a disminuir la inflamación abdominal al combatir compuestos inestables llamados radicales libres, que pueden causar dicha inflamación cuando se acumulan en niveles altos.
Además, la fibra en los alimentos vegetales alimenta el microbioma intestinal, o la comunidad de bacterias saludables en el intestino, mejorando la inmunidad al ayudar a evitar que patógenos dañinos entren en el cuerpo a través del tracto digestivo.
Las grasas saludables, como las que se encuentran en el aceite de oliva, omega-3 y algunos pescados de talla pequeña y mediana como el salmón, pueden aumentar la respuesta inmune del cuerpo a los patógenos disminuyendo la inflamación.
El aceite de oliva es altamente antiinflamatorio y está vinculado a un menor riesgo de afecciones crónicas. Sus propiedades antiinflamatorias pueden ayudar al cuerpo a combatir las bacterias y los virus dañinos.
También, los ácidos grasos omega-3, como los del salmón y las semillas de chía, combaten la inflamación crónica y muchas enfermedades de manera natural.
Los alimentos fermentados son ricos en bacterias beneficiosas llamadas probióticos, verificables en el tracto digestivo.
Investigaciones sugieren que una red floreciente de bacterias intestinales ayuda a las células inmunitarias a diferenciar entre las células sanas, y organismos invasores dañinos, disminuyendo la inflamación abdominal.
En varios estudios, Universidad de Puerto Rico (recinto Médico UPR) de personas infectadas con rinovirus, quienes consumieron suplementos probióticos tuvieron una respuesta inmune más fuerte, comparativamente con otros que lo consumieron.
Como ejemplo de estos alimentos relacionamos el yogur, chucrut, kimchi, kefir y natto y que se recomienda incluir regularmente en las comidas.
Eliminar el consumo de azúcares añadidos y carbohidratos refinados porque contribuyen de manera desproporcionada al sobrepeso y la obesidad, consecuentemente con la acumulación de la grasa abdominal.
A modo de ejemplo, alrededor de 2 cucharadas (25 gramos) de azúcar resultan estimadamente haber consumido unas 2,000 calorías, acumulando aproximadamente un kilo de grasa abdominal.
Por supuesto, el ejercicio físico es una de las mejores recomendaciones para disminuir la grasa abdominal, así como fortalecer el sistema inmune.
Sin duda alguna, el ejercicio físico reduce la inflamación abdominal, así como ayuda a las células inmunitarias a regenerarse regularmente, aunque solo se considere caminar a paso ligero, andar en bicicleta, trotar, nadar y/o hacer senderismo ligero.
La mayoría de las personas deben intentar hacer al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana.
La hidratación ayuda fehacientemente en el proceso natural de liposucción, eliminando gran parte de la grasa del cuerpo.
La deshidratación puede causar dolores de cabeza y dificultar el rendimiento físico, la concentración, el estado de ánimo, la digestión y la función cardíaca y renal.
Para prevenir la deshidratación se debe beber suficiente líquido diariamente verificando que la orina sea de color amarillo pálido.
Si bien el té y el jugo también son hidratantes, es mejor limitar el consumo de jugo de frutas y té endulzado debido a su alto contenido de azúcar.
Se necesita beber regularmente, aunque no se siente sed y más líquidos si se ejercita intensamente, se trabaja al aire libre o se vive en un clima caluroso.
Controlar el estrés prolongado evita la inflamación abdominal, así como los desequilibrios en la función celular inmune.
Las actividades que pueden ayudar a controlar el estrés incluyen dormir lo suficiente, terapias psicológicas, meditación, llevar un diario, hacer ejercicios físicos o deportivos y otras prácticas de conciencia plena.
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