Aquí frustrado… Tratando de entender

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En medio del proceso judicial contra Derek Chauvin, el infame y ahora ex-oficial policiaco que asesinó a George Floyd, a varias cuadras de donde ubica ese Tribunal, una oficial de la policía de Minneapolis, Minnesota le quita la vida a un joven negro cuyo único posible delito era el de no tener al día el marbete de su automóvil.

Por no tener vigente su registro se le acercaron tres policías a intervenir con él. Tres policías para atender, lo que sumo era, una violación a las leyes de tránsito de menor envergadura.

– ¿Qué nos está pasando como nación supuestamente libre y democrática donde nos preciamos a diario de que en nuestro suelo se respetan los derechos civiles de cada persona?

– ¿Qué les pasa a las organizaciones del orden público que no aparentan dar el entrenamiento apropiado a sus miembros?

– ¿Cómo es que nos estamos equivocando garrafalmente cuando llevamos a cabo las investigaciones para cualificar y seleccionar adecuadamente a cada miembro de las fuerzas policiacas que dan servicio a nuestras ciudades y vecindario?

Cada vez que un hermano negro cae abatido por un policía inescrupuloso… a mi se me parte el alma.

El racismo y la intolerancia viven y se nutren de nuestra nacción, de nuestra falta de compromiso y de la ignorancia de los que las practican.

Aquellos que creen que son superiores por el color de su piel que, dicho sea de paso, son los mismos que creen que aquellos que no hablan inglés son inferiores a ellos quienes, muchas veces, ni saben leer, ni saben escribir ni hablar correctamente en su propio idioma inglés.

¿A dónde llevamos esta deficiencia que sigue socavando y destruyendo nuestra sociedad y los principios de igualdad y justicia sobre los cuales se fundó esta nación nuestra?

Pues miren hermanos, hay que llevarla hasta donde sea necesario.

Hay que llevarla a nuestras iglesias y parroquias, y obligar a los curas y ministros a pronunciarse y educar en los valores cristianos que nos prometen que “todos somos iguales ante los ojos de nuestro Dios y creador”.

Hay que llevarla a nuestras escuelas y centros educativos para que desde edad temprana los niños de esta nación conozcan las bases de igualdad y democracia en que nuestra nación fue concebida y fundada.

Y, sobre todo, hay que llevarla a la sala de la casa de cada uno de nosotros, los que creemos en la igualdad y la justicia, para que sea tema de conversación y de crecimiento para nuestros hijos, familiares y amigos.

Hay que hacerlo antes de que sea muy tarde.