Asesinato de estudiante de enfermería se vuelve centro del debate sobre inmigración en EEUU

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Estudiantes de la Universidad de Georgia se reúnen para rendir homenaje a Laken Riley en la Plaza Tate del campus de Athens, Georgia, el lunes 26 de febrero de 2024. (Nell Carroll/Atlanta Journal-Constitution via AP)

(AP) — Laken Riley era una estudiante de enfermería de 22 años que había salido a correr por la mañana en la Universidad de Georgia cuando un desconocido la arrastró hasta una zona apartada y la mató, según las autoridades. El suceso causó conmoción en el campus mientras la policía buscaba a un sospechoso.

La detención de un venezolano que entró ilegalmente en Estados Unidos y al que se le permitió quedarse mientras se resolvía su proceso de inmigración puso la tragedia en el centro de la campaña presidencial de 2024.

El expresidente Donald Trump culpó al presidente Joe Biden y a sus políticas fronterizas de la golpiza mortal que recibió la estudiante de la Universidad de Augusta. Un sitio de noticias conservador arremetió contra las ”élites de las fronteras abiertas” por aceptar las muertes de mujeres como Riley como “daños colaterales”.

Es un terreno familiar para Trump, que lanzó su candidatura a la Casa Blanca en 2016 diciendo que los mexicanos “traen el crimen. Son violadores. Y algunos, supongo, son buenas personas”. Como presidente, creó una oficina para familias cuyos seres queridos fueron víctimas de crímenes violentos cometidos por migrantes, la cual fue rápidamente desmantelada en el mandato de Biden.

El debate sobre el maltrecho sistema de inmigración del país se ha convertido en un importante tema de campaña ante un aumento sin precedentes de la inmigración que ha puesto a prueba los presupuestos de ciudades como Nueva York, Chicago y Denver, y que ha dividido a algunos demócratas. Trump ha intensificado su retórica antiinmigración y ha dicho que los migrantes están “envenenando la sangre” del país. Tanto él como otros republicanos han insinuado que los migrantes cometen delitos con más frecuencia que los ciudadanos estadounidenses, a pesar de que la evidencia no respalda esas afirmaciones.

Biden ha criticado a los republicanos por oponerse a un acuerdo bipartidista sobre seguridad fronteriza después de que Trump se opusiera. El mandatario visitará la ciudad fronteriza de Brownsville el jueves, mientras que Trump viajará a otra ciudad fronteriza también de Texas: Eagle Pass.

En su red social, Trump publicó el lunes que “la invasión fronteriza del corrupto Joe Biden está destruyendo nuestro país y matando a nuestros ciudadanos. El horrible asesinato de Laken Riley, de 22 años, en la Universidad de Georgia, nunca debió haber ocurrido”.

Los demócratas han sido más moderados, muchos han expresado su pesar por la muerte de Riley y algunos han acusado a Trump de explotar una tragedia y de utilizar la retórica xenófoba para obtener beneficios políticos.

La Casa Blanca expresó sus “más profundas condolencias” a la familia de Riley. “Las personas deben rendir cuentas con todo el peso de la ley si son declaradas culpables”, dijo el portavoz Angelo Fernández Hernández.

El senador federal Lindsey Graham, aliado de Trump, pronosticó que la muerte de Riley “va a cambiar estas elecciones más que cualquier otra cosa”.

“Es la peor pesadilla de un padre”, dijo el republicano de Carolina del Sur.

Muchos estudios han descubierto que los migrantes tienden menos a cometer delitos violentos que los ciudadanos nacidos en el país. Un estudio publicado por la Academia Nacional de Ciencias, basado en datos del Departamento de Seguridad Pública de Texas de 2012 a 2018, indica que es más del doble de probable que los residentes nacidos en Estados Unidos sean detenidos por delitos violentos que las personas en situación irregular.

Otro estudio publicado en la revista Criminology analizó múltiples fuentes de datos de 1990 a 2014 para concluir que los aumentos de la inmigración ilegal estaban generalmente en sincronía con reducciones en los crímenes violentos o no tenían una correlación significativa.

Un estudio publicado el año pasado por la Oficina Nacional de Investigación Económica, un grupo privado, concluyó que los migrantes han sido encarcelados en menor proporción que los hombres blancos nacidos en Estados Unidos desde 1960.

“Mientras los demócratas son cada vez más positivos cuando hablan de los migrantes y señalan sus contribuciones a Estados Unidos, los republicanos siguen siendo negativos y se centran cada vez más en cuestiones de delincuencia y legalidad cuando hablan de los migrantes”, señaló Ran Abramitzky, profesor de economía de la Universidad de Stanford que ha estudiado los vínculos entre inmigración y delincuencia, refiriéndose a análisis de declaraciones de congresistas de hace décadas.

Jon Feere, exfuncionario del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos durante el gobierno de Trump y ahora director de investigaciones del Centro de Estudios de Inmigración, desestimó la investigación. Señaló que los migrantes que no tienen permiso legal para estar en Estados Unidos están cometiendo un delito por el mero hecho de estar en el país.

“Este tipo de consecuencias van a continuar durante muchos años, incluso después de este gobierno”, dijo Feere. “Y pueden seguir ignorándolo, pero el pueblo estadounidense está prestando atención”.

Las familias de las víctimas tienen historias desgarradoras.

Don Rosenberg, ejecutivo jubilado del mundo del espectáculo y la industria editorial, perdió a su hijo Drew, de 25 años, en 2010, cuando un hombre hondureño que se encontraba ilegalmente en el país lo atropelló repetidamente con su coche en San Francisco e intentó huir. Al hablar con familias cuyos seres queridos habían sido asesinados por migrantes, Rosenberg llegó a la conclusión de que las autoridades les ignoraban, e incluso protegían a los agresores.

“Pensaba que mi caso era una anomalía. No, mi caso era la regla”, afirmó Rosenberg, presidente de la organización Advocates for Victims of Illegal Alien Crime (Defensa de las víctimas de delitos cometidos por extranjeros ilegales).

Rosenberg dice que los casos más sonados no tendrá efecto entre los electores hasta que los medios de comunicación les den más exposición “porque Trump sólo habla con la gente que apoya a Trump”.

El hombre acusado de matar a Riley, José Ibarra, fue detenido por entrada ilegal en septiembre de 2022 cerca de El Paso, Texas, en un contexto de aumento sin precedentes de la migración, y puesto en libertad para seguir su caso en un tribunal de inmigración. En ese momento, la Patrulla Fronteriza estaba liberando a los migrantes con órdenes de comparecer en una oficina de inmigración, sin siquiera programar comparecencias ante el tribunal. Esa práctica, que añadía años al tiempo que se tarda en resolver un caso de inmigración, cesó en gran medida en febrero de 2023.

No está claro si Ibarra, de 26 años, siguió esas instrucciones o solicitó asilo. Las autoridades federales dicen que fue detenido por la policía de Nueva York en agosto por poner en peligro a un niño y dejado en libertad, aunque las autoridades de Nueva York dijeron el domingo que no tenían constancia de la detención.

Ibarra vivía en Athens, Georgia, cuando Riley fue asesinada la semana pasada. Su abogado no ha respondido a peticiones de comentarios.

La primera mención de Trump al asesinato fue el viernes, cuando lo calificó como parte de lo que ha llamado “el crimen de los migrantes de Biden”. El hecho se da después de que un grupo de migrantes que se peleó con la policía en Nueva York provocó un furor político y renovó el debate sobre las políticas que limitan la cooperación con las autoridades federales de inmigración.

El influyente sitio conservador Breitbart News vinculó la muerte de Riley con las de otras mujeres que fueron asesinadas por personas que se encontraban en el país ilegalmente, incluida Kate Steinle, quien fue baleada en un concurrido muelle de San Francisco en 2015. “Sus muertes fueron todas 100% prevenibles”, aseveró el sitio.

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